
Julito Chávez no está listo para grandes retos
By Juan E. Brignone, editor@notifight.com
Apr 2, 2009 - 10:32:01 PM
Tan pronto como se apagaron las luces de
la Plaza de Toros de Tijuana, Julio César Chávez Jr. pidió una chance mundialista, tras su triunfo ante el argentino Luciano Cuello, e incluso su promotor Bob Arum mencionó nombres como el ganador de Manny Pacquiao-Ricky Hatton y Óscar De
La Hoya.
Más allá de la discusión sobre las tarjetas de los jueces (especialmente la de Monique Rendon con un generoso 98-92), el nivel de oposición que ha tenido “el hijo de la leyenda” no le ha permitido hasta ahora demostrarse en condiciones de combatir contra alguno de los actuales campeones mundiales. Y menos aún de batirse con megaestrellas como lo son “The Hitman” o el “Pacman”.
En esta misma columna se comentó que la carrera de Cuello se forjó en su ciudad natal,
La Plata, ante rivales de escasa jerarquía y con algunos fallos localistas.
Con todas sus limitaciones, “El Principito” se las ingenió para terminar de pie y, por momentos, deslucir al invicto sinaloense. Es cierto que su objetivo de permanecer vertical le restó trabajo ofensivo, pero pudo neutralizar los ganchos zurdos sobre la zona hepática, que de haber llegado plenos lo hubieran noqueado.
Sin dudas, cualquier súper welter de primera línea hubiera noqueado a Cuello (Vernon Forrest, Sergio Martínez, Daniel Santos, Paul Williams, Sergiy Dzinziruk, etc). Y Chávez no pudo hacerlo.
Si los manejadores de Chávez Jr. piensan que por vencer a Cuello su pupilo ya está listo para grandes veladas, se están mintiendo. Y lo que sería más triste, es que mentalicen a “Julito” como campeón mundial, cuando todavía no lo es.
Como alguna vez confesé en esta columna, mi amor por el boxeo se inició en gran parte por las peleas del gran Julio César Chávez. Reconozco que ver a Julito campeón mundial sería una alegría personal y me emocionaría observar el festejo del inolvidable JC junto a su hijo. Pero todo ese cariño por el apellido Chávez no puede cegarme, como tampoco debe entorpecer a sus manejadores.
No es fácil a los 23 años tener discernimiento sobre el futuro, especialmente cuando se gana buen dinero, se actúa como estelarista de grandes figuras como Humberto “
La Zorrita” Soto y Fernando “Cochulito” Montiel y se porta el apellido más importante de la historia del deporte de su país.
Por eso, seguramente es difícil analizar fríamente los errores a corregir y es fácil apresurar tiempos que pueden costar caros.
Julio César Chávez Jr. es un buen boxeador y con potencia en sus manos. Aún recibe demasiados golpes y le costó superar defensas cerradas o posturas contragolpeadoras, con el agravante de que aún no ha enfrentado a rivales de verdadero calibre.
Si mejora esos errores y trabaja correctamente en el gimnasio puede llegar a alzarse alguna vez con un cinturón de campeón mundial. El boxeo de hoy ofrece varias alternativas y con ingenio y buenos contactos, pugilistas muy inferiores y menos talentosos que “Julito” se han alzado con coronas.
Eso sí, que nadie espere que logre escribir ni una décima parte de la historia que trazó su padre.
PREVISIBLE TRIUNFO DE MONTIEL Y APLAUSOS PARA SOTO
Fernando “Cochulito” Montiel entró con facilidad en el equipo de campeones mundiales mexicanos en tres categorías distintas al noquear al argentino Diego “El Botija” Silva y alzarse con el trono universal gallo vacante de
la Organización Mundial de Boxeo.
En el editorial de la semana pasada se resaltaba la importancia de que Silva cuidara su mandíbula ante el poderoso pegador de Los Mochís.
Lejos de protegerla, “El Botija” expuso su barbilla en varias ocasiones, con el desenlace previsible.
Incluso cometió un error técnico inaceptable para un retador mundialista con 28 peleas profesionales: cada uno de sus golpes de mano derecha era acompañado de manera simultánea por su pierna, adelantándola de su extremidad izquierda. De esa manera, tras cada derechazo, Silva quedaba desbalanceado, (mal)parado de zurdo y, para colmo, sin levantar la guardia.
Un boxeador puede adelantar su pierna “de atrás” (para un boxeador de guardia ortodoxa, la derecha) unos centímetros para pararse más frontal y achicar distancias. E incluso algunos cambian el perfil, como lo hizo “Cochulito” por momentos. Pero cruzar las piernas cuando se está a tiro de un golpe rival es suicida.
Con esto no hay que restarle méritos a un excelente campeón como Montiel, que lució mucho mejor que en su anterior salida ante Juan Alberto “El Topo” Rosas, y que demostró nuevamente su gran capacidad de definición.
En la misma jornada, volvió a brillar Humberto “
La Zorrita” Soto frente al estadounidense Antonio “T-Rex” Davis en defensa de su cetro CMB de las
130 libras.
Hacía mucho tiempo que Soto no lucía tan potente y agresivo, y logró desdibujar por completo a un oponente que había llegado a la distancia contra Joan Guzmán y Steven Luevano.
El autor es el Editor General de NotiFight.com. Es periodista de boxeo desde 2000 y ha cubierto peleas para diversos medios en Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur, Japón, México, República Dominicana, Panamá y China.
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