Verdadera sorpresa nos provocaron los comentarios de Antonio Margarito cuando se refirió a las supuestas causas que hubo en torno a su derrota frente al
estadounidense Paul Williams, el pasado 14 de julio, cuando el zurdo radicado en Augusta fue declarado vencedor y nuevo campeón mundial welter en versión de la Organización Mundial de Boxeo. Entre otras cosas, Margarito atribuye al manager, apoderado y promotor Dan Goossen el haber hecho valer ciertas influencias para que los jueces votaran por el invicto nacido en Carolina del Sur. Tal posibilidad no nos parece algo que no pueda haber sucedido, pues ya hemos visto decisiones increíbles a favor de perdedores indiscutibles. El boxeo en donde se mueven los hombres de pantalón largo, particularmente en la Unión Americana, que es en donde están los intereses grandes, no es ni remotamente un medio honesto.
Si buscamos esto último, generalmente lo encontramos entre aquellos que dan forma al espectáculo, los que suben al ring a pelear, a jugarse la vida, a buscar la victoria.
Sin embargo, en el caso que nos ocupa, pensamos que quien tuvo la mayor culpa de la derrota sufrida por Margarito, fue precisamente él, porque no peleó como debió hacerlo.
Claramente se vio que cuando conectaba a Williams le hacía daño, lo descontrolaba, y a pesar de eso, el tijuanense (algunos dicen que nació en Torrence, California), se "amarró", no soltó los puños en la forma esperada, como debería haberlo hecho para buscar una victoria que quizá en esas condiciones habría llegado sin mayores problemas.
Simplemente el hombre pensó y continúa haciéndolo, que iba adelante en las tarjetas de aquellos a los que ahora culpa, los jueces, y perdió la corona y mucho del prestigio que lo estaba catapultando a las peleas de gran dinero, e incluso se estaba hablando de la posibilidad de un choque con el puertorriqueño Miguel Ángel Cotto.
Ahora Margarito también se queja de que Paul Williams se niega a concederle la revancha, habla también de buscar la corona de otro organismo en la misma división. También es probable es que cambie golpes con un viejo conocido suyo, el también zurdo Daniel Santos, con quien tiene un "no contest" y una decisión técnica en contra.
No obstante todo lo anterior, no quiere decir que Antonio Margarito Montiel esté perdido. Nada de eso, el es un peleador de primera que puede volver a ser campeón. Tiene 29 años, ha ganado 35 peleas a cambio de 5 derrotas, y si aprendió la lección, lo más probable es que el año próximo esté de nuevo sobre un trono mundial.
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