Entre aplausos de los asistentes a la reunión de prensa y un abrazo y felicitación de su vencedor, Marco Antonio Barrera dijo entre otras cosas, al anunciar su retiro, "me voy contento con lo que hice", y ¡qué bueno que piense así, que esté agradecido con el boxeo, con lo que éste le dio, y con lo que ahora significa para lo que en él ya es historia! Marco Antonio Barrera Tapia fue un gran peleador, uno de los mejores en el pugilismo mexicano de todos los tiempos y concluye su campaña profesional a los 33 años de edad después de haber pasado 18 de ellos sobre los cuadriláteros, en los que conoció prácticamente de todo, pero en especial la victoria. Fue un triunfador, uno de ésos que en la actualidad se conocen como "superestrellas", y él tuvo ese reconocimiento en tres divisiones en las que llegó a ser campeón del mundo, además de haber conquistado títulos menores en divisiones de menor peso.
Fue un boxeador exitoso tanto en lo deportivo como respecto del dinero, pues se retira millonario en dólares, ya que siempre estuvo bien dirigido, tanto por Ricardo Maldonado -padre e hijo- como por su entrenador Rudy Pérez y por otros asesores que tuvo a lo largo de su peregrinar por el ring, el último de ellos nada menos que Óscar de la Hoya.
Ganó los títulos mundiales de peso supergallo, pluma y superpluma, fue un peleador altamente espectacular y efectivo, su récord de 70 batallas en total, arroja 63 victorias, con 42 de ellas por nocaut (67 %) a cambio de solamente seis derrotas.
Los reinos que Barrera conquistó fueron avalados por el Consejo Mundial de Boxeo, la OMB y la FIB.
A lo largo de su carrera se encontró con 20 que en aquel momento, antes o después, fueron campeones mundiales.
Su récord recoge 25 combates titulares en las tres divisiones que hemos mencionado, y eso explica el que se vaya disfrutando de una posición económica mucho más que aceptable.
Respecto de su pelea contra Manny Pacquiao, su último desempeño en el ring, la perdió, sí, pero en todo momento tuvo una actuación digna, y las puntuaciones fueron cerradas. Ganó el filipino, pero lo hizo contra un hombre al que en otros tiempos tal vez no le habría durado de pie la ruta completa.
El isleño no es actualmente, en pleno apogeo, un peleador tan bueno y efectivo en todos sentidos como lo fue Barrera en sus mejores noches, y recordamos en especial aquella, la más brillante y convincente de su vida en el ring, cuando apaleó al británico Nassem Hamed en el MGM de Las Vegas.
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