Auténtica leyenda (aquí el calificativo no es exagerado como generalmente lo hacen en Estados Unidos cuando se refieren a muchos que no lo merecen) para el pueblo de Suecia, Ingemar Johansson murió el pasado sábado después de haber sido señalado en los meses anteriores como el ex campeón mundial pesado de mayor edad que se mantenía aún con vida.
Ahora, el hombre forma parte de la historia. No se le puede considerar entre los mejores completos que han existido, pero indudablemente fue un gran peleador, ídolo para sus compatriotas y muy popular tanto en el resto de Europa como en Estados Unidos.
Johansson, dueño de una pegada tremenda, dio forma a carreras excepcionales tanto entre los aficionados como en el terreno de paga.
En el primero estuvo a un round de ganar medalla de oro dentro de los Juegos Olímpicos de Helsinki, 1952. En el segundo asalto fue descalificado por el réferi francés Roger Vaisburg, peleando contra el estadounidense Ed Sanders.
En ese mismo año Ingemar Johansson inició una victoriosa carrera en el profesionalismo, que duró hasta 1963, cuando decidió retirarse después de ganar cuatro batallas consecutivas tras dos derrotas frente al hombre al que había destronado, el norteamericano Floyd Patterson, al que enfrentó en tres ocasiones. Ganó la primera y perdió las otras dos, todas con final de nocaut y una espectacularidad que produjo emociones que difícilmente pueden ofrecer los pesados de hoy.
Johansson venció a buena parte de los mejores pesados de su tiempo, entre ellos, Henry Cooper, Archie McBride, Joe Erskine, Eddie Machen y algunos más. Conquistó la corona europea imponiéndose al italiano Franco Cavicchi y después de eso subió - 1959- al cuadrilátero instalado en el Yankee Stadium de Nueva York para poner fuera de combate contra la mayoría de los pronósticos a Floyd Patterson.
Cuando Sonny Liston se apoderó de la corona, se habló mucho de un combate entre él y el bombardero escandinavo, pero este último prefirió poner fin a su campaña, ya que era muy aficionado a la "buena vida", aunque todos conocían su responsabilidad cuando se comprometía para una actuación, por lo que siempre llegó al escenario bien preparado y eso se refleja en la marca que dejó de solamente dos derrotas en 28 encuentros, 17 de los cuales ganó por KO.
Nacido en Gotenburgo, Johansson llegó al final de su triunfal existencia a los 76 años, víctima de Alzheimer, y pasa a la historia -desde luego- como uno de los más grandes deportistas e ídolos suecos de todos los tiempos.
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