
Juan Díaz apenas empieza y ya se queja
By Víctor Cota, Esto.com.mx
25/01/2008 10:35
No deja de ser curiosa la queja externada por el actual campeón mundial de peso ligero de boxeo, en versiones de la AMB, FIB y OMB, el mexicano de Houston, Juan Díaz, quien después de derrotar a Julio Díaz se expresó mal de uno de los tres organismos mencionados que se encargó de sancionar la pelea. La Federación Internacional de Boxeo le cobró por medio del promotor, la cantidad de 50 mil dólares, según expresión del propio monarca y le pareció a este último una exageración. Creemos que esto, -la exageración- es de Díaz. ¿Qué esperaba?, ¿acaso que los organismos que sancionen sus peleas trabajen gratuitamente para él? No es el primero que habla en esa forma y también son varios los promotores que se han opuesto a cumplir con esa obligación. Ciertamente el boxeador es quien recibe los golpes, quien se juega la vida, pero no debe olvidar ni por un momento que son los organismos administrativos de este negocio los que les dan reconocimiento, los que formulan clasificaciones, reglas, nombran retadores, jueces, referis, y otros elementos que sancionan las peleas.
Todo cuesta dinero en este planeta y si los grupos que manejan el espectáculo desde el punto de vista de la administración hacen todo lo anterior y en algunos casos, como es el del Consejo Mundial de Boxeo se dedican a eso y a mucho más, ¿con qué derecho se puede quejar un hombre como Díaz, que está cobrando cientos de miles de dólares y al parecer va directamente hacia bolsas millonarias?
Esto último el hombre lo podrá conseguir hasta que se integre al último de los organismos mencionados, el CMB, que es el que ofrece mayor respaldo a los pugilistas en cuanto a la jerarquía de sus títulos se refiere.
Son los campeones a los que el Consejo Mundial de Boxeo concede su aval los que generalmente mayores cantidades cobran desde hace más de cuarenta años, cuando el grupo fue fundado en el desaparecido hotel Prado Alfer de esta capital.
Don King, quien promueve a Díaz, apodado el "Baby Bull", le ha prometido convertirlo en un superestrella del negocio de los puños, y cuando eso suceda, si es que llega a darse, los 50 mil dólares que hoy le parecen "demasiado" será una cifra que palidezca ante lo que le será descontado. En tales condiciones, más vale que este joven de 24 años apenas, invicto que empezó a pelear como profesional en el año 2000, vea las cosas con más detenimiento, con inteligencia.