
Raúl Macías cumplió hasta la última
By Víctor Cota, cota@notifight.com
Apr 1, 2009 - 11:26:44 AM

Raúl Macías, fiel a su costumbre, provocó un lleno hasta su último contacto con el público. La Basílica de Guadalupe lució pletórica durante la misa que se ofició para despedir al gran peleador el pasado martes y por supuesto los aplausos y las porras se escucharon, como sucedió a lo largo de toda su carrera, que abarcó de 1953 a 1959.
Afuera del recinto, de nuevo en la carroza, hubo gente del pueblo, ya de edad avanzada, perteneciente a la generación del tepiteño, mujeres y hombres que profundamente conmovidos, daban unas "palmaditas" al vehículo.
Todo fue el aspecto final contando con la presencia del ídolo de dimensiones más grandes que ha tenido el boxeo y en general el deporte mexicano de todos los tiempos.
El "Ratón" Macías, hombre bueno, con decencia que se puede considerar excepcional dentro del medio deportivo y por supuesto con calidad fuera de lo común en los cuadriláteros; físicamente ya no estará, pero su recuerdo permanecerá dentro de nuestro boxeo como un ejemplo para todos, porque eso fue durante su existencia completa, a la que dio un significado especial, saliéndose de lo generalmente establecido dentro de una actividad, en la que ciertamente no abundan los elementos responsables, limpios y disciplinados.
Carlos Raúl, por otra parte, además de entregarse a su familia y a su oficio, también supo ser amigo, y en el apogeo de su carrera tuvo gestos que hablan elocuentemente de la nobleza de espíritu que lo caracterizaba.
Esto último nos lo confirmó una dama durante el velorio, minutos antes de que su cuerpo fuera trasladado al Recinto Guadalupano. "Estoy aquí y traje flores -nos comentó- porque le estaré agradecida toda mi vida. Yo era muy pobre y el 'Ratoncito' pagó el sepelio de mi padre" (¡!!).
Todo lo anterior, su personalidad carismática, el recuerdo de sus tiempos de gloria y la huella profunda que dejó en el boxeo, se conjugaron para dar paso a la enorme tristeza que provocó su partida.
Prensa escrita, radio y televisión en general, dedicaron lo más importante de sus espacios al infortunado suceso que marcó su fallecimiento y todo fue más que justificado, ya que el que nos dijo adiós no fue un hombre ni deportista común, sino alguien con características especiales que está ya en la historia como un mexicano ejemplar, querido por todos y que será muy difícil de emular.
¡Hasta luego querido amigo, sabemos que en donde estás ahora te hallas bien, simplemente porque lo mereces!
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