
Hemos podido comprobar, con el paso de los días y la alternabilidad con personas que inclusive ni siquiera conocemos, pero nos abordan y entablan con este columnista cualquier conversación deportiva en una ciudad que, como Barranquilla, tiene más gente charladora por la libre que cualesquiera otra en todo Colombia. Hace pilas de años y lustros que quedaron atrás, cuando nadie se atrevía a querer comenzar una charla con personas y personajes que ni siquiera sabían quién era el uno y quién el otro, como se charla hoy, pero no en aquellos tiempos de reserva mantenida como una trinchera que nadie podía “tomar por asalto”, por usar una frase conflictiva, cuando no bélica.
Bien, luego de preámbulo tan grandote se nos acercó un individuo de edad mediana para decirnos que él ama todos los deportes y que por eso ha gozado de lo lindo con nuestras crónicas de boxeo. Y vamos que nos dice que su padre era un niño cuando en el Teatro Colombia pelearon el Negro Lorenzo de Santa Marta y un bogotano descendiente de franceses, que luego se hizo promotor de eventos de lucha libre, a quien este columnista conoció, pero no como boxeador, sino en ese último role, de empresario de lucha libre, quien montó su espectáculo casi circense en el viejo Salón De Las Quintas, de la calle Murillo, Olaya Herrera y Aduana.
No recordamos con precisión el nombre de aquel ex púgil de peso pluma; nos parece que su apellido era Dufo, pero de pronto se escribía Dufau.
Era hombre de pocas palabras y ninguna pose de engreimiento por lo que hizo sobre el ring del Teatro Colombia, que fue la sensación pugilística de aquellos años 20, cuando propinó un escalofriante nocaut en el mismo primer asalto. Hasta donde sabemos, el promotor de aquella jornada boxística era don Rafael Gerlein y Villate, hombre que pese a la solemnidad natural que tenía o que le daba estatura y su prestancia física, amaba el deporte y con las personas que le caían bien era un hombre sencillote y cordial hasta decir no más.
Bien, vayamos al combate, pero antes contemos lo que a su vez nos contaba nuestro progenitor, acerca de la prepotencia con la que habían llegado a Barranquilla centenares de aficionados samarios, para ver a su ídolo, el Negro Lorenzo, liquidar en un santiamén al francesito que le habían traído de Bogotá. Era la época de la prosperidad única en la Costa de la United Fruit Company; aquellos samarios tenían fajos de billetes para apostar, y cuando vieron que nadie apostaba, daban grandes gabelas, y ni así se las acogían. Aquel hijo de franceses los puso en fuga, cuando le metió al Lorenzo, que bailoteaba antes de la campana, seguro de ganar, un tremendo gancho de izquierda que le estalló en el mentón y lo depositó en la lona, más muerto que vivo. K.O. en 50 idiomas y 100 dialectos.
Cómo un joven que mostró tener nocaut punch en un solo golpe no hizo carrera en el boxeo es lo que nunca hemos podido saber. Dufo partió de Barranquilla y más nunca se supo de él, hasta cuando 40 años después reapareció en esta ciudad, pero ya como promotor de lucha libre. Lo sorprendente es que Bogotá, con tanto rolo hablador de hipecacuana, nunca uno de ellos hubiese dicho algo sobre ese relampagueante nocaut de un solo golpe, que estremeció el medio boxístico de la costa en aquellos años 20. Muchos nos tememos, sin embargo, que luego de esta crónica salga un paramuno diciendo: “Si, ala, mi padre me contó ese caso”...pa jodete, bicho verde.
Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com
El autor colombiano José Víctor De Castro C., más conocido como Chelo De Castro, es un legendario periodista deportivo de Barranquilla, Colombia. De Castro comenzó su carrera en 1945 en el Semanario La Unidad, dirigido por Armando Zabaraín. En 1946 ingresa al Diario la Prensa, donde estuvo durante 10 años. En 1956 pasa al Vespertino Nacional de Julián Devis Echandía, durante tres años. En el Diario Del Caribe laboró durante ocho años, le vetaron un artículo, razón por la cual renuncia y al día siguiente comienza en El Heraldo, hasta el día de hoy, llevando 38 años de servicio. Un total de 65 años de carrera periodística deportiva.
También en Colombia, De Castro, fundó en la radio un noticiero deportivo que se llama "Desfile Deportivo" con Mike Schmulson. Este programa se inició en Emisora Atlántico, el 7 de abril de 1953, a los pocos meses pasa a la Voz de la Patria. Actualmente se emite por Uniautónoma Stereo y el pasado 7 de abril de 2010 el programa cumplió 57 años.
El maestro Chelo De Castro nos honra con su colaboración desde el 2000. Para nuestro grupo en NotiFight.com, es un gran orgullo contar con una de las plumas boxísticas más respetadas de Latinoamérica.