DeCastro
¡Aquellos púgiles filipinos eran buenos!
By Chelo De Castro, ElHeraldo.com.co
Dec 4, 2009 - 7:22:55 AM

Gente amiga, pero curiosa y preguntona a morir y que desde luego encuentran en este escribidor deportivo el sujeto amigable y dispuesto a absolverle sus dudas -hasta donde podamos, que no somos el recipiente humano del saber deportivo, ni mucho menos- nos preguntan si consideramos a Pacquiao “el mejor púgil que ha producido Filipinas”… Y, de verdad, estos amigotes medio impertinentes nos han metido en un brete, pues la respuesta se las trae.

 

Luego de meditar un poco, hemos decidido poner las cartas sobre la mesa y que sean ellos así como quienes tienen la benevolencia de leernos a diario o de cuando en cuando y que sean ellos mismos los que digan sí, en efecto, es este sensacional Pacquiao el mejor púgil filipino de todos los tiempos o si en el historial boxístico pudo haber uno que le hiciera sombra.

 

Así las cosas, empecemos por el que este columnista considera que pudo estar a la misma altura de Pacquiao, agregando nosotros que de haber sido ambos de una misma época, ¡vaya controversias las que se habrían prendido, no sólo en las Filipinas, sino en medios boxísticos de otros países. Ese candidato se llama Ceferino García.

 

Bueno entre los buenos. Había que serlo en demasía desde que pudo ser doble campeón mundial. Y eso, en aquellos años 30, cuando no había ni en pesadillas este relajo boxístico de hoy, sino un solo organismo que mandaba entonces en el boxeo universal, que todavía estaba lejos el tiempo cuando surgió el CMB, cuyo creador fue el profesor Velásquez, de nacionalidad mejicana.

 

Ceferino primero fue campeón mundial “welter”, batiéndose con lo mejor de aquellos ya remotos años. Y luego, con algunos problemillos de peso, saltó al peso mediano, donde se batió con la flor y nata de la división de las 160 libras. Ceferino García fue el púgil que paró en seco el ascenso impresionante de Henry Armstrong, hombre que comenzó como peso pluma, luego saltó a “welter” y poco después bajó a ligero, para terminar como triple campeón mundial, en tiempos en que no había los “juniors”. Armstrong quiso agregar una corona más, la mediana, en poder de Ceferino y este lo frenó con un empate.

 

Filipinas dio a “Flash” Elorde, un peso ligero tremendamente bueno. Y dio a Pancho Villa, que por el nombre que escogió muchos creían que era azteca, pero no, filipino puro. Era un relámpago en el ring. Campeón mundial mosca. ¡Y cómo murió! Se sacó una muela y cogió una infección que degeneró en septicemia, muriendo Villita antes de cumplir 20 años. También tenemos otros filipinos igualmente buenos, pero ya saben: el espacio estrangulador nos impide señalarlos. Por lo mismo, good bye, caballeros…


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