
¡Lo que se hizo con
Líkar Ramos! ¡Lo que se fraguó con él, llevándolo a México como víctima propiciatoria para darle un mejor entrenamiento al púgil mexicano
Juan Manuel Márquez con vistas a su combate de noviembre contra el filipino Manny Pacquiao (¡tercera pelea entre ellos!) no solo fue una perfecta mamarrachada, sino una burla al público y al boxeo mismo.
Ramos fue llevado al país azteca como se lleva una res al matadero. Nunca habíamos visto —a los lustros y a las décadas que tenemos de estar viendo boxeo en este mundo— arreglarle un combate a un challenger para que se entrenara un poco mejor, ya que se buscaba un sparring zurdo, toda vez que Pacquiao también lo es (pero como dice Freddie Roch, su entrenador, que da tan duro con la derecha como con la izquierda) por lo que tan difícil es.
En cuestión de horas contactaron a Ramos y le dijeron que hiciera la maleta porque le había salido un combate valioso... valioso para nada, ni para el uno ni para el otro. ¿Que no estás en condiciones? ¡No importa! Vas a pelear con un campeón mundial que necesita un zurdo y punto. Y al aeropuerto, rumbo al matadero con Líkar Ramos.
Y ahí mismo, a los pocos días de estar Ramos en México, llegó la pelea. ¿Pelea dijimos? ¡Deberían meternos una multa por haber empleado ese término! Aquello, en vez de pelea, fue pantomima, comedia mal montada, por falta de prevención de los manejadores de Márquez, a quien han debido haberle dicho: “Cuidado con noquearlo en el primer asalto. Este hombre ha sido traído de Colombia para ayudarte como zurdo a conocer previamente un poco a Pacquiao”.
Pero no. Lo dejaron suelto y Márquez acabó con un solo derechazo, hasta mal lanzado, con el pobre contendor que le habían buscado para que se adaptara a un zurdo con el cual disputará nada menos que un título mundial. Y Líkar Ramos, quien no es ningún caído del zarzo, apenas sintió el derechazo se fue directo para la brea. Y lo peor de todo: eso no era golpe de K.O., pero en la brea se quedó, pues a él, sin entrenamiento, no lo iban a tupir de golpes.
Una burla al público azteca, que como que ya no es el de antes, porque en peleas de más acción, han querido hasta incendiar el coliseo, en otros tiempos. ¿Y la Comisión de boxeo? ¡Muy bien, muchas gracias! Igual de decadente! ¿Y la Comisión de boxeo de por acá? Ah, esa es manejada por los promotores del patio! Esa dio los permisos del caso, o de pronto ni se los pidieron.
¡Y que viva la cachada en casa de Caifás, decían los cantadores de loterías, en las viejas fiestas de San Roque, tan añoradas por los viejos barranquilleros...
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El autor colombiano José Víctor De Castro C., más conocido como Chelo De Castro, es un legendario periodista deportivo de Barranquilla, Colombia. De Castro comenzó su carrera en 1945 en el Semanario La Unidad, dirigido por Armando Zabaraín. En 1946 ingresa al Diario la Prensa, donde estuvo durante 10 años. En 1956 pasa al Vespertino Nacional de Julián Devis Echandía, durante tres años. En el Diario Del Caribe laboró durante ocho años, le vetaron un artículo, razón por la cual renuncia y al día siguiente comienza en El Heraldo, hasta el día de hoy, llevando 38 años de servicio. Un total de 65 años de carrera periodística deportiva.
También en Colombia, De Castro, fundó en la radio un noticiero deportivo que se llama "Desfile Deportivo" con Mike Schmulson. Este programa se inició en Emisora Atlántico, el 7 de abril de 1953, a los pocos meses pasa a la Voz de la Patria. Actualmente se emite por Uniautónoma Stereo y el pasado 7 de abril de 2010 el programa cumplió 57 años.
El maestro Chelo De Castro nos honra con su colaboración desde el 2000. Para nuestro grupo en NotiFight.com, es un gran orgullo contar con una de las plumas boxísticas más respetadas de Latinoamérica.