DeCastro
¡Con dos soplas en el ring, es para salir corriendo!
By Chelo de Castro, ElHeraldo.com.co
Sep 11, 2007 - 9:33:11 AM

 

El boxeo es un deporte que a pesar de su índole tan agresiva y su finalidad que no lo es menos, en cuanto dos púgiles que están dotados de grandes cualidades suben al ring para enfrentarse, aquello es un espectáculo soberbio. Inclusive de gran belleza plástica, así no lo crean o no lo quieran creer los pacifiestas irrevocables del mundo.

 

 

Así igualmente en cuanto coinciden sobre un cuadrilátero un par de maulas; de esos que el vulgo los ha ‘adornado’ con el remoquete de ‘paquetes’, el boxeo se vuelve un espectáculo de gran ordinariez, que llega hasta la repugnancia. (Bueno, en el fondo también es así con cualquier deporte, a cargo de ‘matacongos’).

 

Inclusive un deporte tan grácil, de tanta belleza deslizante como el tenis, cuando un par de chambones son los que se enfrentan a raquetazo limpio, aquel deporte desciende verticalmente en gracia, en elegancia, que nada se diga en materia de destreza.

 

Poniéndole coto a tan largo preámbulo, contemos que unos amigos nos invitaron a ver el pasado viernes un par de combates por televisión que pasaban por uno de esos tantos canales que para goce de los aficionados deportivos transmiten de todo: béisbol de grandes ligas, tenis por el torneo de los Estados Unidos, rugby y otras arandelas deportivas. Y, claro que sí, también boxeo.

 

¡Pero vaya la ‘peleíta’ que nos tocó presenciar y soportar por estar en casa ajena, que si es en la propia habríamos cambiado de canal en un periquete. Se enfrentaban un par de “matreros honoris causa”, que ni agresividad tenían a las derechas. Un tal Richard, más malo que “el azul de pelotica”, como decían los viejos barranquilleros, se enfrentaba a un Rafael Pedro. Así, a secas, ignorando si el Pedro podría ser o no un apellido.

 

Del Richard no nos sorprendió en lo más mínimo que fuera tan malo con ganas, porque en los Estados hay de todo, de un extremo a otro: desde un astro pugilístico hasta una súper anchova, pero de su contendor sí que nos sorprendió que fuera boxeador de tan baja calidad, siendo como era, de nacionalidad cubana.

 

Cuando vimos al tal Rafael Pedro —un negro enorme, ‘cuadrado’, como dicen—, con unos bíceps impresionantes y un tórax como una pista de aterrizaje, nos dijimos que su contendor no le duraría más allá de un par de minutos. Craso error. Si el Richard no sabe cómo se tira un ‘jab’, el negrazo desconoce hasta de una guardia adecuada.

 

El ‘Richard’ no tira golpes, sino que embiste como toro de lidia. Suena la campana y sale de su esquina y con la misma arremete contra el oponente y con la cabeza agachada, tal vez huyéndole a los rectos del contendor. Pero vamos que éste (¡una vergüenza que diga que es cubano, donde se enseña de verdad a boxear!) no puede parar a Richard. Entonces se clinchan y es cuando el negro comienza a pegar los llamados ‘rabbit punch’, o sea ganchos a la parte posterior del cuello. Es decir, ‘fouls’ hasta pasado mañana.

 

Sorpréndanse: El referee es Gil Clancy. ¿Homónimo del que dirigió décadas atrás a nuestro Rodrigo Valdés? ¿O un Gil de tantos como hay en EE.UU. que tiene un Clancy por apellido? Lo cierto es que el hombre es enérgico, al estilo de los viejos ‘referees’ de los años 20, que si los púgiles les salían bailadores y corredorcitos, como era Alí cuando se apellidaba Clay, lo iban parando desde el mismo primer asalto para notificarlo: “¿Oiga, usted ha venido a correr o a pelear? Si no se para a dar espectáculo, lo voy bajando del ring”.

 

Así eran los referees de antaño (Barry, Lou Magnolia y tantos otros). Magnolia bajó a nadie menos que a Harry Wills, No. 1 en el ranking de 1924 y retador de Jack Dempsey, en su pelea contra Jack Sharkey, haciendo “rope a dope”. Le advirtió que entrara a pelear, pero siguió en el relajito y lo bajó del ring.

 

La semana pasada Gil Clancy hizo lo mismo con el cubano Pedro. E igual, siguió pegando en la nuca y lo descalificó de inmediato. Nos imaginamos las caras avergonzadas de tantos alcahuetes periodísticos en el Caribe de los correntones, que no se atreven a tomar una actitud solidaria de esa clase.


Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com o NotiBoxeo.org

 



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