
En el historial del boxeo de altura han habido combates ganados dramáticamente por los hombres que dirigen a sus pugilistas mediante un estudio y unas conclusiones, no propiamente de lo suyo, sino de lo que tiene o de lo que padece el boxeador contrario al suyo. No basta conocer las condiciones y los defectos del boxeador que se dirige, sino principalmente conocer las del “otro contendor”.
En robustecimiento de lo anterior, podríamos citar múltiples y resonantes combates que han habido en todas las categorías en que esté dividido el boxeo, aunque es cierto que aquellos periodistas deportivos a quienes nos gusta “curucutear” en la historia pugilistica, preferimos a los boxeadores de peso completo, mucho más que los de otras divisiones.
Hoy nos ha provocado el “boxeo por dentro”- que así llaman al tejemaneje no solo del pugilismo, sino además de casi todos los demás deportes- que hubo en los dos combates que libraron Max Schemeling y Joe Louis en aquellos años 30, período de gran riqueza escénica y auténticamente deportiva.
Louis fue un fenómeno que apareció a partir de 1.934, cuando comenzó su cadena de nocauts, empezando
por el que le propinó a Primo Carnera. A continuación vino una fila de excampeones mundiales: Jack Sharkey, Max Bear, Paulino Uzcudún (quien nunca fue campeón mundial, pero era un peso completo de primera fila entonces) y por supuesto que la gente de Louis buscó a Schemeling para que engrosara la lista.
Para esa gente aquello fue la debacle en pakistaní, pues ese destinado a ser noqueado por Louis se erigió a lo largo de 13 asaltos en el gran noqueador del Bombardero de Detroit. Schmeling había visto en “ring side” las peleas de Louis y captó un defecto que supo explotar, aunque a un alto precio, Louis tiraba su
“jab” izquierdo y bajaba automáticamente el brazo. Y Schmeling resolvió corajudamente cambiar “jab” por su recto de derecha. Y fue así como estremeció al mundo deportivo, noqueando en Louis en 13 asaltos, luego de haberlo tumbado varias veces.
Y vino más adelante la revancha y con ésta el reverso de la moneda. Jack Blackburn conoció que Schmeling era un púgil que comenzaba lentamente sus peleas; parecía ir tomando vapor cada vez más a medida que transcurrían los asaltos y montó su estrategia en desatar una ofensiva de golpes desde el primer campanazo, para cogerlo en frío, y Schmeling fue noqueado en 2 minutos de pelea. Estudio por estudio, se llama esa figura.
La vieja teoría que dice que púgil que pierde por K.O. en la revancha tiende a cometer la misma suma de torpezas que lo llevaron a la derrota, no tuvo ocasión de evidenciarse, por el huracán de golpes que cayó sobre la humanidad
del púgil germano...
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El autor colombiano José Víctor De Castro C., más conocido como Chelo De Castro, es un legendario periodista deportivo de Barranquilla, Colombia. De Castro comenzó su carrera en 1945 en el Semanario La Unidad, dirigido por Armando Zabaraín. En 1946 ingresa al Diario la Prensa, donde estuvo durante 10 años. En 1956 pasa al Vespertino Nacional de Julián Devis Echandía, durante tres años. En el Diario Del Caribe laboró durante ocho años, le vetaron un artículo, razón por la cual renuncia y al día siguiente comienza en El Heraldo, hasta el día de hoy, llevando 38 años de servicio. Un total de 65 años de carrera periodística deportiva.
También en Colombia, De Castro, fundó en la radio un noticiero deportivo que se llama "Desfile Deportivo" con Mike Schmulson. Este programa se inició en Emisora Atlántico, el 7 de abril de 1953, a los pocos meses pasa a la Voz de la Patria. Actualmente se emite por Uniautónoma Stereo y el pasado 7 de abril de 2010 el programa cumplió 57 años.
El maestro Chelo De Castro nos honra con su colaboración desde el 2000. Para nuestro grupo en NotiFight.com, es un gran orgullo contar con una de las plumas boxísticas más respetadas de Latinoamérica.