
Estamos identificados con todos aquellos críticos de boxeo que por todas partes del mundo claman sobre la situación de decadencia por la que atraviesa la gran mayoría de las divisiones o casilleros, pero especialmente por la división de los pesos completos, toda llena de bultos de gran calibre, absolutamente incapaces de convocar, no digamos las grandes muchedumbres de otros tiempos, sino una concurrencia ligeramente apreciable de aficionados.
Con el predominio tan penoso que han entrado de unos 2 o 3 años a esta parte los hermanos Klitschko, con apellidos intocables, cuando antaño a los que lo tenían enrevesado o difícil de pronunciar en los Estados Unidos se los cambiaban de inmediato, por otros que eran de fácil pronunciación y por ende de buen calado en la conciencia del público. Hoy no. Hoy hay que respetarle al cristiano el apellidote que se manda y punto. Y, por supuesto, no son muchos los seguidores.
Los hermanos Klitschko le ganan a todo el mundo. Los dos tienen dimensiones físicas impresionantes (uno más que el otro), ya que el uno anda por las 250 libras y 2.13 de estatura y el otro le sigue de cerca. Y hasta ahora no ha habido contendor que medio mueva esas moles de carne y hueso. Los hermanos han hecho dejación del público norteamericano, que tan legendariamente se entusiasmaba con la máxima división del pugilismo, para medrar por Europa.
Sin embargo, hay un cubano llamado Odlanier (otro nombrecito que 50 años atrás se lo habrían borrado en un santiamén). Solís que sí tiene trazas de ser un verdadero retador del que menos pesa y menos alza, y de pronto hasta el grandote de los dos. Hemos visto en la pantalla chica a Solís desbaratar completamente a Carl Drumond, peso completo costarricense, al que vapuleó en menos de 3 asaltos, ya que se lo tuvieron que quitar.
Solís tiene un inconveniente que se ve a distancia, con un corpazo que a duras penas se observa que ha sido laboriosamente contenido en el gimnasio. Su corpachón debe pasar con largueza de las 200 libras. Lo vimos lento de piernas, pero rápido de golpes. Una versión aproximada a Joe Louis, cuyas piernas lo movilizaban no muy rápidamente, en contraste con los golpes velocísimos que tiraba.
Hoy, más que en otros tiempos, los organismos que se disputan el control del boxeo deberían ponerse de acuerdo y crear la categoría super pesados; púgiles de 220 libras hacia arriba. Lo que se ha hecho hasta ahora en las zonas altas es introducir una división llamada “crucero”, que no cruza ni un riachuelo. Púgiles como Dempsey y Tunney hoy no serían completos sino así, “cruceros” en estos tiempos, como tampoco Patterson, Charles, Marciano y varios más. Un despelote que habla de la incapacidad de la gente que maneja el boxeo de estos tiempos, digno de mejores manos…
Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com