
-“Oyeme, Chelo, ¿hasta cuando vas a seguir haciéndote el pendejo, para no escribir sobre la confesión tan increíble que desde hace dos semanas ha hecho el propio Ray “Sugar” Leonard”? Y este viejo columnista que le permite el tuteo y esos atrevimientos a muy pocos amigos y relacionados, ciertamente, nos hacemos los pendejos para preguntar, con la cara más santurrona del mundo:
-¿“A qué te refieres”? Y de una vez estallan en desconsideraciones: -¡Tu sabes de sobra a qué nos estamos refiriendo! Si no coges ese tema entre tus manos, no podrás decir por segunda vez que para ti no hay tema deportivo que no sea abordable, porque ese caso de Leonard ha sido la comidilla del gran carajo en esta ciudad y nos imaginamos que también en Colombia y en el mundo entero. De modo que deja el “hacerte el loco” y ves poniendo ese tema que es candela pura en tu columna, para saber de una vez por todas “que es lo que hay al fondo de “la cabuya”.
Hemos accedido finalmente a tratar el caso, pero con la ligereza con que el cable de la AP distribuyó a su vez ese “cohete nuclear”, porque el propio Ray Leonard dijo que se reservaba los detalles del caso para el mes entrante, cuando saldrá a la venta del público el libro que ha preparado sobre su vida. En el cual ha de confesar cómo fue que pasó lo que pasó, “que no es ninguna legaña de mico”.
Leonard dice en un avance y muy detonante por cierto acerca de lo que ha de revelar en el libro, que su entrenador –del cual se abstiene de dar su nombre, aunque en los medios boxísticos de EE.UU. seguro que ya fue instantáneamente identificado– lo violó sexualmente y por dos ocasiones. ¿Y cómo así, querido Ray (que además de Ray eras el rey de las muñequeras que en el mundo han sido? ¿Será que hemos leído mal, y en ves de “violado” fuiste “violentado” y ya así las cosas cambian, “azuquita”, que así te pusieron en tus tiempos de eximio boxeador?
Bueno, dejemos la bromita. Leonard confesó que fue violado sexualmente 2 veces por su propio entrenador. Primero, siendo púgil amateur y segundo ya profesional. ¿Y tu qué hiciste? dice una guarachita de años atrás que nos gustó muchísimo. Es absolutamente incomprensible y por lo demás inaceptable que un joven de 18 años, de oficio boxeador, venga su entrenador a violarlo “de porque si o porque me da mi real gana”.
Por lo demás, hasta qué extremos se llega para promocionar un libro de autobiografía, que ninguna necesidad tenía de incluir semejante episodio. ¿Incluir tamaño caso para vender más el libro? ¿Y qué no pierde Leonard con tan inicua revelación?
Bien. “ahí queda eso”, como termina o terminaba sus excelentes crónicas Omar Lares, un célebre periodista venezolano...