DeCastro
¡Aniversario de “La Pelea del Siglo”!
By Chelo De Castro, ElHeraldo.com.co
Sep 14, 2007 - 9:07:00 AM

Hoy, 14 de septiembre, para quienes conocemos el historial del pugilismo de altura, tenemos que registrar un aniversario más —como un 4 de Julio para los americanos o un 7 de Agosto para nosotros— del combate que primero fue el más expectante de que se tuviera memoria y luego, ya disputado, el más dramático y estremecedor como está reconocido en los anales del Arte de Fistiana. Una pelea llevada a cabo en el estadio Polo Grounds de Nueva York, asiento de los Gigantes, entonces aplatanados en la metrópoli.

 

¿Si sabrá el lector a qué nos estamos refiriendo? Si no lo sabe usted anda de conocimientos boxísticos más ayuno que un tiburón en el desierto del Sahara. Y si ya ha identificado a los personajes de aquel duelo con guantes, entonces prepárese a conocer datos y factores que entraron en juego, en un careo tan trepidante que registró un récord de 11 caídas en menos de 5 minutos de acción, incluida la salida del ring de uno de los dos protagonistas.

 

¿Qué talito? como dijo el cachaquito? En menos de 5 minutos Luis Ángel Firpo se fue 9 veces a la lona y por su parte Jack Dempsey tuvo dos caídas. Una al sonar la campana y salir Dempsey como una flecha hacia el centro del ring, con pasos calculados para encontrar a su oponente en el momento justo de soltarle un gancho de izquierda a las costillas, seguido de un demoledor recto de derecha a la cabeza... y a la brea se dijo. Pero esta vez, ¿qué pasó?

¡Una maricuya! Que a Firpo el día anterior lo había visitado Benny Leonard, uno de los boxeadores más científicos que han existido y le aconsejó que hiciera un amague de salida en falso cuando sonara la campana y luego del amague, entonces sí saliera de verdad. ¿Para qué? ¡Para romperle a Dempsey su ritmo de ataque! Y vaya si se lo rompió, cuando el “Ciclón de Alabama” tiró su gancho y no llegó, azotando el aire, mientras Firpo le metía su derecha en el pómulo a Dempsey, tumbándolo.

 

Dempsey fue siempre un púgil muy vivo. Y como un relámpago, cuando sintió el golpe y una pierna se venía hacia abajo, se prendió rápidamente de la cintura de Firpo, ¡Ahí mismo se ‘clinchó’ y el referee se tragó el cuento, porque no contó! Pero que hubo caída la hubo, pues una rodilla de Dempsey tocó la lona. Quién iba a pensar que Dempsey pudo haber perdido un combate en menos de 12 segundos, pero así fue o casi fue.

 

A partir de ese momento la pelea se volvió de un solo lado: Dempsey metiendo sus golpes secos y detonantes y Firpo que se volvió un ‘yo-yo’ de sube y baja, pues se fue a la lona 7 veces en minuto y piquillo de acción. Para Dempsey debió haber sido desesperante que pegaba y tumbaba, pero aquel gigantón de 230 libras (le llevaba 40 de ventaja a su oponente) era capaz de levantarse una y otra vez. Ya con la séptima caída Firpo arremetió contra Dempsey, quien retrocedía ante la reacción, ya cerca de las cuerdas, para que se produjera lo que luego se produjo.

 

Firpo soltó el derechazo más bestial de que se tenga memoria. Estalló en el pómulo izquierdo de Dempsey y lo mandó fuera del ring como un torpe, cayendo sobre los periodistas, aplastándole la máquina de escribir a Jack Lawrence. ¡Listo el pollo! ¡Muerta la chiva, como decía Raúl Fuenmayor Arrázola! Pero los periodistas americanos cargaron a Dempsey y lo metieron con los pies por delante al ring. Se paró y alzó los guantes, pero estaba liquidado. ¿Y Firpo qué? Por tacaño no tuvo en su esquina quien lo dirigiera, como le decían, sino un par de ‘Seconds’, que generalmente son cerebros lentos. Firpo dejó transcurrir segundos preciosos, cuando pudo rematar ahí en esos instantes a su contendor. Y cuando trató de ensayar un ataque sonó la campana salvadora para Dempsey.

 

A partir de ahí, Firpo era pan comido para Dempsey. A éste lo despertaron con las sales y al sonar la campana para el segundo asalto, Dempsey se lanzó a fondo. Lo volvió a tumbar; se paró trastabillando y “ahí te van dolencias, Casimira”, un derechazo a la mandíbula le puso punto final a tan tremenda batalla de cuero.

 

2 días después Firpo y Dempsey se encontraron en Detroit, bajados en el mismo hotel. ¿Santo, quieres misa? Los periodistas aprovecharon eso y sentaron a los dos en un sofá, para acribillarlos a preguntas. Dempsey dijo que volvió al ring inconsciente; no sabía lo que hacía. Y cuando le tradujeron a Firpo lo que decía, éste le mostraba a Dempsey el índice derecho de una mano, que parecía un chorizo español. Y para refutar lo que afirmaba Dempsey, Firpo hizo una pregunta pringamocera:

 

—¿Por qué si estaba inconsciente, como usted dice, siempre me pegó a mí y nunca le pegó al referee?

 

¡Las carcajadas de los periodistas se oían hasta en la calle...!



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