
Como lo intuimos y por consiguiente lo esperábamos (la reacción presentida estuvo un poquito demorada, sin embargo) reaccionaron hasta encolerizados los admiradores de Ray Robinson, con toda la razón del mundo, que lejos de nuestra pobre ánima, lo último que este columnista haría era negarles ese derecho de considerar a Robinson “el más grande pugilista de todos los tiempos”, que es el punto con el cual discrepamos. Pero que fue un grandioso boxeador no hay en este planeta quien lo dude.
Lo que este columnista dijo, dice y dirá siempre —a menos que se nos demuestre lo contrario— es que mientras Robinson nunca se atrevió a encerrarse en un ring con un peso completo, por malo que fuera, los púgiles mencionados a favor de la supuesta superioridad de ellos sobre Robinson —Harry Greb y Mickey Walker— se cansaron de pelear con medianos, semicompletos y completos.
Walker, pequeño de estatura pero con el corazón de un león herido, se atrevió a pelear con Max Schmeling y el colmo, teniendo una cicatriz todavía tierna, de un reciente combate, que inescrupulosidades las ha habido siempre en el boxeo, y Schmeling se la reventó, teniendo el referee que parar el careo, con un Walker bañado en sangre. Y en cuanto a Greb —para que nuestros discrepantes vayan chupándose ese pirulí de limón— la única derrota que tuvo Gene Tunney en su vida de boxeador se la propinó Greb.
Y si quieren más citas todavía, está el inmenso Stanley Ketchel, un 160 libras que se atrevió cambiar lamparazos con nadie menos que Jack Tohnson, un campeón mundial de peso completo indestronable durante 7 años. El negrazo, viendo la desproporción física en talla y peso (le llevaba 45 libras a Ketchel) quiso tratarlo con guante blanco. Pero el Ketchel era un bellaco y en un descuido le soltó un derechazo y tumbó a Johnson. ¿Ah, sí? Johnson se paró y le pegó un trompón que le tumbó 4 dientes a Ketchel, ¡dejándole noqueado por varios minutos!
Esto último no se lo pudimos decir al ex campeón mundial Jake LaMotta en la violenta discusión que en Atlantic City tuvimos, pero sí le dijimos eso: que Robinson en su vida se midió con un heavyweith, como sí lo hicieron Walker, Greb y Ketchel y que eso en alguna medida indirecta establece superioridades comparativas. Pero todo esto es un cuento del gallo capón que durará toda la vida. Es como el cuento chino sobre el Alí, que dizque es el mejor peso completo de la historia. Ojalá hubiera habido una máquina del tiempo y lo pusiera contra Jack Dempsey, para que se le viera tendido en la lona. Y ya está bueno de discusiones bizantinas, que por lo mismo nada definen…
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El autor colombiano José Víctor De Castro C., más conocido como Chelo De Castro, es un legendario periodista deportivo de Barranquilla, Colombia. De Castro comenzó su carrera en 1945 en el Semanario La Unidad, dirigido por Armando Zabaraín. En 1946 ingresa al Diario la Prensa, donde estuvo durante 10 años. En 1956 pasa al Vespertino Nacional de Julián Devis Echandía, durante tres años. En el Diario Del Caribe laboró durante ocho años, le vetaron un artículo, razón por la cual renuncia y al día siguiente comienza en El Heraldo, hasta el día de hoy, llevando 38 años de servicio. Un total de 65 años de carrera periodística deportiva.
También en Colombia, De Castro, fundó en la radio un noticiero deportivo que se llama "Desfile Deportivo" con Mike Schmulson. Este programa se inició en Emisora Atlántico, el 7 de abril de 1953, a los pocos meses pasa a la Voz de la Patria. Actualmente se emite por Uniautónoma Stereo y el pasado 7 de abril de 2010 el programa cumplió 57 años.
El maestro Chelo De Castro nos honra con su colaboración desde el 2000. Para nuestro grupo en NotiFight.com, es un gran orgullo contar con una de las plumas boxísticas más respetadas de Latinoamérica.