DeCastro
Los puños anestesiantes de Pacquiao...
By Chelo De Castro, ElHeraldo.com.co
May 6, 2009 - 10:29:53 AM

Ese turbión de golpes enguantados y reglamentados que llaman boxeo, mientras él se llama Manny Pacquiao -que parece que peleara a “medio lao”- acabó en un santiamén con el británico Ricky Hatton, en una vertiginosa como demoledora demostración de poderío físico, noqueándolo impresionantemente en menos de 6 minutos de combate, luego de haberle propinado 3 caídas: dos en el primer asalto, que hasta parecía que Hatton no podía continuar y la otra en el “round” siguiente, cuando muchos televidentes creyeron que el pobre hijo de la Rubia Albión estaba muerto en la lona.   

 

La velocidad de puños, más que de piernas, que despliega sobre el ring este filipino es un espectáculo emocionante y a la vez aterrador, por el daño físico que propina. A un contendor que lucía más acuerpado que él Pacquiao lo tupió de golpes en ráfagas, dentro de aquel alucinante primer capítulo que anonadó a la concurrencia. Hatton a lo mejor creyó que podía llevarse por delante al filipino, apoyado en las libras de ventaja que tenía.

 

Pacquiao es zurdo natural, pero no al estilo de muchos, a quienes la derecha no le sirve sino para los amagues y las fintas. El filipino tumba con cualquiera de las dos manos, que son igual de rápidas e igual de anestesiantes. Bueno… no exageremos, que la zurda de Pacquiao es una mano terrible, tal como le vimos en casa de Mike Schmulson voltear a su adversario. La última y definitiva volteada fue una tarea relampagueante que debió levantar de sus asientos a los espectadores de Las Vegas, tal como nos hizo levantar a los cofrades barranquilleros.

 

¿Qué cómo lo volteó? Maestrito, hay que jurar primero para que le crean. No fue con ningún recto, ni con ningún “oper” aparatoso. Fue un maldito gancho, no metido por dentro, sino por fuera, que por lo mismo hace un trazado donde el brazo se presume que pierde potencia, pero será con otros, porque con Pacquiao ese gancho por fuera descarga una mandarria de los mil demonios. El único gancho por fuera con intenciones homicidas fue el que le propinó Joe Frazier a Alí en el Garden de Nueva York y casi lo noquea.

 

¿Con cuál púgil grandioso del pasado podemos equiparar a Pacquiao? ¡Menuda tareita! El único que viene a nuestra mente es Henry Armstrong, de su misma talla, su mismo peso y su misma mandarria. Es el tercer noqueador en la historia del boxeo. Sólo que Pacquiao ni en sus ráfagas tira tantos golpes como los tiraba Armstrong, a quien apodaban “el púgil del movimiento perpetuo”, pues llegó a tirar 150 golpes en un “round”. Campeón mundial en 3 categorías, cuando no había los “juniors” y las diferencias en libras eran tremendas… Pacquiao, no se te puede pedir que aguantes las manos, porque eso sería un fraude, pero sí se puede pronosticar que cualquier día terminas matando a un contendor.


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