
Contra lo que algunos creen —que nos molesta el acoso de lectores y aficionados por conocer pasados hechos deportivos de significación mundial, que por la edad de ellos no conocen y por la nuestra sí que la conocemos— amigos y relacionados tienen interés en conocer cómo un púgil ya veterano y con 5 años de haber perdido el titulo mundial de peso completo, llamado Max Schmeling, pudo haberle ganado a un Joe Louis de 22, que ellos tienen entendido era la sensación de aquellos años 30. Y juren que “así era la parada”. Louis había noqueado a Primo Carnera, a Max Baer, a Jack Sharkey, a Paulino Uzcudun, quien no había sido noqueado por nadie, ni en sus comienzos.
Así fue la cuestión, queridos amigos. Schmeling hizo la gran hazaña, demostrando que nadie es invencible. Subió al ring del Yankee Stadium con 32 años y con las apuestas en contra por 12 a 1. Lo que nadie sospechaba era que el púgil teutón había estudiado las últimas peleas de Louis y había observado lo que nadie había podido observar, pero él sí y a su favor. Schmeling vio que Louis tiraba su jab y de inmediato, casi que automáticamente, baja ese brazo izquierdo.
Además el alemán escaló el ring con una determinación no vista en los anteriores oponentes de Louis. El propio Joe Louis en sus memorias consignaba que “Schmeling era el primer contendor al que no le había visto ni la más leve sombra de temor”, como los demás. Los boxeadores se miran a través del ring cuando les están poniendo los guantes y Louis vio aquella mirada resuelta, decidida, de su oponente. Louis tuvo un contendor, llamado Jack Roper; pobrecito; el terror se apoderó de él. En las mismas memorias Louis afirmaba que le costó trabajo soltarle el primer golpe a Roper “por la mirada de espanto que tenía”.
Pero vayamos al combate Louis-Schmeling. Este decidió cambiar jab por derechazo. Y cuando Louis tiraba su jab Schmeling le soltaba su recto de derecha. El jab de Louis era de tal potencia que hasta provocaba caídas con el mismo. Pero el germano aguantó como ‘macho’ que era, mientras le desembarcaba su derecha en la mandíbula a Louis, a quien tumbó en varios asaltos, hasta cuando en el 13 Louis quedó tendido en la lona, por aquella vez y por ninguna otra más en el resto de su vida.
Y vamos que así como Schmeling estudió a Louis, este a su vez lo estudió para la revancha.
Schmeling comenzaba todas sus peleas lentamente e iba aumentando “de vapor” a medida que transcurrían los asaltos. Después de 7º. u 8º. ¿Schmeling era una máquina de tirar golpes sin el menor asomo de cansancio. Ajá, comienzas lento? ¡Ahí es cuando te vamos a sorprender! Y miren si así fue que Schmeling no pudo defenderse Louis “le soltó los caballos” de inmediato. Lo tumbó dos veces y lo noqueó de salida, aunque hubo un foul a los riñones que lo mandó al hospital.
Y ya mas nada se puede decir, por lo que sabemos...
Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com
El autor colombiano José Víctor De Castro C., más conocido como Chelo De Castro, es un legendario periodista deportivo de Barranquilla, Colombia. De Castro comenzó su carrera en 1945 en el Semanario La Unidad, dirigido por Armando Zabaraín. En 1946 ingresa al Diario la Prensa, donde estuvo durante 10 años. En 1956 pasa al Vespertino Nacional de Julián Devis Echandía, durante tres años. En el Diario Del Caribe laboró durante ocho años, le vetaron un artículo, razón por la cual renuncia y al día siguiente comienza en El Heraldo, hasta el día de hoy, llevando 38 años de servicio. Un total de 65 años de carrera periodística deportiva.
También en Colombia, De Castro, fundó en la radio un noticiero deportivo que se llama "Desfile Deportivo" con Mike Schmulson. Este programa se inició en Emisora Atlántico, el 7 de abril de 1953, a los pocos meses pasa a la Voz de la Patria. Actualmente se emite por Uniautónoma Stereo y el pasado 7 de abril de 2010 el programa cumplió 57 años.
El maestro Chelo De Castro nos honra con su colaboración desde el 2000. Para nuestro grupo en NotiFight.com, es un gran orgullo contar con una de las plumas boxísticas más respetadas de Latinoamérica.