
¡No más alegatos sobre boxeo entre adolescentes!
By Chelo De Castro C., ElHeraldo.com.co
Sep 13, 2007 - 9:18:23 AM
Lectores amigos: Esta será la última ocasión en la que vamos a pronunciarnos obviamente que por última vez a ese atentado físico deportivo que significa la práctica del boxeo en cultores adolescentes, a quienes se convence que a la tierna edad de 13 o 14 años comiencen a boxear y luego los introducen un poco más adelante a competir en un verdadero peligro como son unos campeonatos nacionales juniors, donde hay edades diferentes, así por corta que sea esa diferencia.
Como en este país no hay auténticas autoridades deportivas que tengan las dos cosas que son indispensables para que le sean de verdad: Una, los conocimientos de la materia tratada —esto es, el caso del boxeo mirado a edades peligrosas— y dos, la facultad para intervenir en una actividad privada y particular como es el deporte en Colombia, puede producirse una serie de lesiones que de primer momento no afloran, sino más adelante, cuando esos imberbes prosiguen sus actividades boxísticas.
Son los médicos y dentro de éstos los especialistas en lesiones cerebrales los que piden insistentemente (la insistencia es por fuera de este país, que en el nuestro no hay extravagancia física que no se permita) en que no se tolera la práctica de un deporte tan destructivo como el boxeo, a edades absolutamente impropias.
Por citar un caso harto elocuente y a cargo de una personalidad tan recia y a la vez tan ampliamente conocida en el campo internacional, tenemos el ejemplo de Ray Robinson, el grandioso ex campeón mundial ‘welter’ y luego un peso mediano que conquistó nada menos que cinco veces el título mundial de las
160 libras.
Ray Robinson no se llama así. Así se hizo llamar fraudulentamente cuando él tenía 17 años, pero por ello no lo dejaban participar en un torneo Guantes de Oro, de tantos como se organizaban en los últimos años 30 y principios de los cuarenta. ¿Qué hace el muchacho? Le pide prestado su certificación de edad a un amigo que sí tiene los 18 años que exigen para participar en el torneo, se inscribe y participa. Y el que comenzó a brillar de inmediato, gracias a sus extraordinarias condiciones para el boxeo no fue Walker Smith, sino Ray Robinson, que por temor a las autoridades continuó llamándose así, hasta el final de sus días.
Los dirigentes de este campeonato nacional junior de boxeo dispusieron que se usaran guantes ‘indicados’ para que no se lastimaran los tiernos pugilistas. En realidad por falta de información no podemos afirmar si ésta es la primera vez que los usan o ya vienen usándolos en anteriores competiciones. Lo que sí sabemos es que por sentimientos de culpa anticipada han determinado que los chicos pelean con guantes de
10 onzas.
¿Cómo? ¿Cómo dice? ¡Así como lo ha leído: pelean con guantes de
10 onzas, es decir, con los mismos guantes con los que ahora se pelea en la división de los pesos completos! Guantes que ante los físicos un tanto esmirriados de esos adolescentes deben parecer punto menos que almohadones. Nunca imaginamos que se vería alguna vez semejante cursilería. De ahí a ponerlos a entrenar con las almohadas de la casa paterna —donde tantos hermanos de tiempos idos protagonizábamos tantas dizque ‘peleas’— no hay sino un paso.
Mejor que esas cursilerías era esperar que los chicos cumplieran los 18 años, cuando las neuronas no están tan frágiles, y ponerlos a pelear con guantes de
6 onzas cuando mucho, para que el boxeo siga mostrándose como siempre ha sido:
¡El más viril de todos los deportes...!
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