
¡Sobran los referís que detienen combates!
By Chelo De Castro, ElHeraldo.com.co
Sep 4, 2007 - 8:34:08 AM
Anda por ahí gente amiga molesta con este columnista por no haber ido el sábado pasado al Jumbo para ver el combate entre el parlanchín Kendall Holt y el que llaman ‘Mochuelo’ Torres, que éste ganó por K.O.T. cuando el referee puertorriqueño Genaro Rodríguez suspendió un poco abruptamente el combate en el décimo primer asalto, cuando Holt estaba bajo un aguacero de golpes.
Pero es que ni si hubiera estado allí podría haber opinado más a fondo de lo que se puede opinar cuando un referee determina que un boxeador no puede continuar y para las hostilidades. Un referee está muchas veces a menos de un metro de los peleadores y si es hombre de experiencia, que ha lidiado con muchos combates, entonces está en la posición única que se conoce para determinar cuándo un púgil debe ser detenido.
El hombre Rodríguez sostiene una y otra vez eso: que Holt estaba en malas condiciones, aunque eso de “las malas condiciones” es un “panorama” la mar de engañoso. Hemos visto en más de 75 años de estar observando boxeo y no desde graderías, sino desde el mismo ‘ring side’ por haber sido hermano del mejor promotor de boxeo que ha tenido Colombia, a boxeadores que han estado o han simulado estar en malas condiciones y han armado un ataque relámpago que han noqueado a su contendor o tuvieron a punto de noquearlo.
Así estaba Joe Walcott contra las cuerdas en su combate contra Joe Louis, cuando éste se lanzó a terminar la faena y se encontró con el gancho de izquierda que lo depositó en la lona; golpe que por poquito no lo noqueó. La reacción del organismo humano —o de ciertos organismos, que todos no son iguales— muchas veces es de lo más desconcertante, cuando se cree que está al borde de su liquidación y saca un golpe que voltea un resultado, ante el asombro general.
Los lectores nuestros que no tengan la memoria perforada y desmejorada por el comején mental, seguramente recordarán que en estas columnas nos hemos pronunciado varias veces contra el miedo extremista de muchos referees, quienes se “curan en salud” y van decretando la suspensión de muchos combates, no sea —¡que Dios no lo permita, ni tú tampoco, Virgen del Carmen!— que nos vaya a tocar un desenlace trágico como le pasó a Rube Goldstein, ex púgil brillante y referee del ‘match’ entre Benny Kid Paret y Emile Griffith, que le costó la vida al primero por no haber parado Goldstein la pelea oportunamente. Se demoró 30 segundos en hacerlo y eso marcó la diferencia entre la vida y la muerte para Paret.
Eso, saber parar un combate en el momento justo en que debe pararse, he ahí un caso peliagudo. La mar de veces el tercer hombre en el ring se va a los extremos: O demora o se anticipa. Como el australiano aquel, que maldita sea su estampa, quien iba a dejar que Tommy Hearns acabara impunemente con Pipino Cuevas. Hearns le metió un recto de derecha a Pipino y lo tiró. Estaba noqueado. Pero como buen mejicano, corajudo como el que más lo sea, se paró por instinto al conteo de 8, con piernas gelatinosas y los guantes abajo. Y la mente, obvio, en nebulosas totalmente.
¿Y qué hace aquel miserable de todas las miserablezas habidas y por haber? ¡Hizo señas para que la pelea continuara! Y cuando Hearns salió de su esquina para lesionar a Cuevas se metió al ring Lupe Sánchez, su entrenador, y detuvo la pelea. Cuando los periodistas le preguntaron a aquel irresponsable por qué iba a permitir que la pelea prosiguiera, ese bellaco dijo que Cuevas no estaba noqueado “porque él había mirado la parte posterior de su cuello y no estaba arrugado”. Que, según él, es signo de estar inconsciente. ¿Qué tal ese flan de cañandonga?
El australiano fue borrado de la lista en los Estados Unidos para que volviera a su país a mirarle el pescuezo a los canguros, a ver si tenían la arruguita de marras...
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