
¡Solís: Quiero unificación con Sosa o Calderón!
By José Rodolfo Castro
14/07/2008 07:24

Parecía que el filipino Glenn Donaire se le indigestaba al tapatío Ulises “Archi” Solís en los primeros capítulos de la pelea que celebraron el sábado en Hermosillo, Sonora. Cortes en las cejas de Solís, y un engarrotamiento de su humanidad que en anteriores combates no había presentado, ante el decidido ataque del oriental, que prendía los focos amarillos en la esquina del mexicano.
El “Archi” que terminó por defender por séptima vez su corona mundial minimosca FIB, superando por decisión unánime a Donaire, y demostrando que es un boxeador completo,
llegó ayer a Guadalajara alrededor de las 16:30 horas, y fue claro: “Definitivamente la inactividad me afectó, y estaba desconcentrado, o confiado en mi fortaleza física, que en eso basé mi entrenamiento, y me puse al tu por tu con un adversario más fuerte que yo, y si no lo podía superar con una estrategia, había que cambiar a otra y si no a otra, que es la que finalmente me funcionó, son recursos para obtener la victoria”.
El “Archi” reiteró que le afectó la inactividad, siete meses sin pelear, “porque entrenas fuerte para una fecha, y luego se te cae, y otra vez entrenas fuerte, y nuevamente se cancela la fecha, y contra Donaire fue lo que me sucedió, por eso me vi engarrotado”.
¿Donaire ha sido el retador más complicado?
Siempre hemos demostrado nuestro boxeo ante los mejores del mundo, esperaba difícil la pelea, y se me complicó por las cejas”, muy bien trabajas por la esquina, compuesta por su padre, Aurelio Alvarez, Jorge “Coloradito” Solís, y Willy Arroyo.
¿El primer corte en el cuarto round, fue golpe?
Desde el primer round ya estaba cortado, pero un derechazo de rozón fue el que me abrió más. El segundo corte sí fue cabezazo.
¿Pero a partir del quinto episodio sacó a flote sus genialidades?
Mis combinaciones en el rostro, en el cuerpo, mi defensa, el boxeo en las cuerdas (del maestro “Cholaín” Rivero), me subieron en las puntaciones, y defendí con éxito por séptima vez mi corona mundial.
¿Cómo se siente después de la batalla?
Me siento tranquilo, relajado, un poco adolorido de los brazos, pero no pasa de ahí.
¿Qué sigue, otro filipino?
Mi empresa (Zanfer), quiere que en septiembre me enfrente a otro filipino, pero ya no quiero filipino, quiero unificación, con Edgar Sosa o Iván Calderón.
Para “Archi” la gente de Hermosillo lo trató como si estuviera en su casa, “en Guadalajara, gente cariñosa, alabando las combinaciones que le metí a mi rival; la gente de sonora me abrió las puertas de su corazón”.
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