
Liborio Solís
no dudó en ningún momento que se convertiría en campeón interino supermosca, de la Asociación Mundial de Boxeo, la noche del sábado en Tepic, México.
El maracayero asegura que desde el propio primer asalto “pude conectarlo bien y supe, éste no me gana a mí, soy campeón mundial y eso me lo repetí toda la pelea. Mi entrenador Celso Chávez me dijo en el octavo, noveno hazlo por tus hijos hazlo por tus hijos”, a lo que tras una pausa agregó, “y pensé, por mis hijas, mi hijo, mis ahijados, mi sobrinos, mis hijastros”.
El venezolano venció por decisión dividida al mexicano José “Sugar” Salgado, 117-111, 117-111, 111-117, “muchos de los mexicanos aquí me dijeron tú ganaste de calle, tú ganaste cómodo, tranquilo que ganaste bien. Gracias a Dios así fue, y como el mismo Salgado me dijo quería un peleador aguerrido y ahí lo tuvo, quien corrió toda la noche fue él”.
Solís no dejó de dar las gracias a todos los que lo han apoyado siempre, a su apoderado Manuel Pérez, a su entrenador Celso Chávez, “y a mis compañeros que me apoyaron siempre. También a mi gente de Magdaleno, mi familia, y a todos en Venezuela, esto es de ustedes”, decía mientras acariciaba el cinturón negro y oro.
Expresó también que la forma de poder resumir sus sentimientos “es cómo si te regalaran el cielo, es algo inexplicable. Ahora a descansar, a pensar lo qué vamos a hacer porque ahora viene lo más difícil defender porque ahora vienen todos los buitres detrás mío tratando de quitarme esto”, dijo en alusión a la faja y agregó para finalizar “este es un triunfo que se lo dedico a toda Venezuela que tanto se lo merecía, esta noche no le dimos una le dimos dos coronas al país”.