
2007, un año de transición...
By Bernardo Pilatti
08/01/2008 05:59
Es difícil catalogar una temporada de boxeo como “de transición”.En primer lugar es un término más apropiado a
la política u a otras áreas de la información, muy alejadas del deporte de los puños. El 2007 parece ser la excepción que confirma la regla. Y dos aspectos fundamentan mi apreciación. Fue un año donde, salvo honrosas excepciones, predominó la mediocridad en los llamados “grandes combates” como si la idea fuera trasladar
la “metralla pesada” para el nuevo año. Sin embargo, y en contrapartida, la organización y promoción de eventos
ha vivido un año de cambios positivos que también veremos repercutir durante el 2008.
El 2007 en materia de peleas estelares nos dejó un
preocupante sabor a nada. Con excepción de los Márquez-Vázquez I y II, el Cotto-Mosley o el
Pavlik-Taylor, es muy poco lo que podemos aplaudir. Fue un año gris, donde abundó el PPV, pero fueron pocas las ocasiones en que la emoción nos levantó de nuestros asientos. Grandes peleas como Mayweather-Hatton, Barrera-Márquez o Calzaghe - Keesler solo atrajeron por el nombre de quienes calzaban los guantes y no por lo que dejaron esos combates al final. Por si fuera poco, los grandes eventos tuvieron pobres respaldos, lo cual agudizó nuestra frustración.
Tal vez merezca un capitulo aparte el millonario combate de Oscar de
la Hoya frente a Floyd Mayweather, que batió el record de audiencia y recaudación, aunque en lo boxístico “fue más de lo mismo”.
Pero si bien el 2007 nos dejó ese sabor a “me timaron el boleto”, en contrapartida
trasladó las grandes emociones para el 2008 y esa fue parte de la transición que aludimos en el título.
Este 2008 lo arrancamos con el
regreso de Tito Trinidad, que pese a lo irresponsable de su decisión,
hay que aceptar su enorme poder de convocatoria. Tendremos él o los dos combates de la histórica despedida de Oscar de
la Hoya. Disfrutaremos de la revancha Pavlik-Taylor y el anhelado Vázquez-Márquez III. Pagaremos con mucho gusto el PPV de Márquez-Pacquiao II, el que seguramente romperá con las estadísticas de audiencia. Veremos a Floyd Mayweather en su presumible retirada definitiva, ojala frente a un rival de verdad. Desembarcará seguramente en Estados Unidos el súper noqueador Edwin Valero y tal vez ahora si se hará realidad el cruce Cotto-Margarito. Veremos en acción nuevamente a Paul Williams ante un Indio Quintana que le dará más trabajo que el que muchos piensan y pese a lo anquilosado por el tiempo, a todos nos agradará ver al fin a Joe Calzague llegar a USA para enfrentar a Bernard Hopkins. La batalla que ha dormido el sueño de los años en que ambos se amenazaron sin jamás enfrentarse.
Pero el 2007 también ha sido de transición en la carrera de los grandes que se van y otros que se fueron, sin merecerlo, por la puerta del fondo. Para el 2008 quedan despedidas definitivas: De
la Hoya, Trinidad, Hopkins y el inicio del final de otras carreras como JM Márquez o
Manny Pacquiao. Los emblemáticos casos de Barrera y el Terrible Morales deben ser encuadrados en verdaderas injusticias en la historia del pugilismo. Marco Barrera le dijo adiós al boxeo en silencio y con una derrota. Su legado merecía otra cosa, aunque aun hay tiempo de darle su reconocimiento e incluso el mismo Barrera habla de un posible regreso para despedirse a lo grande. Con Erik Morales, paso algo parecido aunque el
no ha confirmado aún su retiro. Tal vez hasta en esa deuda hubo una transición hacia el 2008.
También el 2007 nos dejó con gusto a poco en presencia de figuras que en poco tiempo ocupen las más altas marquesinas del boxeo mundial. Es que a la merecida jubilación de los grandes,
no aparecen aquellos en condiciones de ocupar sus lugares en forma inmediata. Y ese es un problema que seguramente las
empresas promotoras trataran de resolver durante el 2008.
Y es precisamente en ese mundo, el
de las promotoras donde la transición fue más notoria y contundente. La reconciliación de Oscar de
la Hoya con Bob Arum significa para el boxeo mundial mucho más que una simple pipa de la paz. La emotiva devolución, por parte del Presidente de Top Rank, de la histórica medalla olímpica al Golden Boy, marcó el rumbo inmediato
para la élite del boxeo profesional. Juntas, Top Rank y Goden Boy Promotion, aglutinan más del sesenta por ciento de los mejores pugilistas del momento y tienen ingerencia casi directa sobre un veinte por ciento del cuarenta restante. Eso no es poca cosa, es mucha cosa en realidad. Por ello, el 2007 estableció el protagonismo de las dos grandes promotoras el que, sin duda alguna, se consolidará durante el 2008. Su enorme peso, esta llamado a dictar las reglas del juego, con el asociado beneplácito de las principales cadenas de TV y por encima incluso de las
cuatro grandes asociaciones del boxeo mundial. Y ello ocurrirá por una simple ecuación de lógica. Las promotoras actuarán unidas mientras que las asociaciones seguirán escribiendo su historia en forma separada y sin asumir la era global para sus principales decisiones.
Tal vez, el gran año que comenzamos, nos permita ser más benévolos con el pobre 2007 que hemos dejado atrás y si de algo, quizás, haya que preocuparse es con lo que venga después, a partir del 2009.Pero esa es otra
historia, que puede esperar. Por lo pronto, vamos a disfrutar de este 2008 que la afición del boxeo, bien lo merece.
Bernardo Pilatti es comentarista de boxeo en
la Cadena ESPNDEPORTES RADIO, donde conduce el programa A LOS GOLPES junto a Miguel Angel Cebreros e integra el staff de NotiFight.com como redactor invitado.
Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com o NotiBoxeo.org