Mal y de malas le ha ido desde el día 24 de enero al boxeador tijuanense Antonio Margarito, quien en esa fecha sufrió una dolorosa e inesperada golpiza de parte del vetarano multicampeón estadounidense Shane Mosley, en lo que fue la primera sorpresa del 2009 en el mundo de los puños, justo en la primera pelea grande de este incipiente calendario, donde estaba en juego el campeonato welter (147 lbs,
66.679 kg) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB)
que poseía el mexicano.
Más que lo amargo de la derrota, está el hecho de que toda su carrera y sus logros están ahora en tela de juicio por el ya famoso incidente de que había algo ilegal en el vendaje de sus manos previo al encuentro, lo que obligó a su entrenador Javier Capetillo –a petición de un miembro del equipo de Mosley que atestiguaba el proceso hacia el inspector de la Comisión Atlética de California- a retirarle el dudoso vendaje y a colocarle uno nuevo que satisfaciera las exigencias de legitimidad de ambos testigos presentes, hecho que se tuvo que repetir hasta que el tercer amarre de las gasas y la cinta adhesiva que se colocan dejaba contentos a todos, incluyendo a Margarito, quien debía portar con comodidad esa protección colocada en sus manos.
Aunque hay varias teorías de lo que se pudo haber aplicado al colchón de gasa que cubriría los nudillos del boxeador en cuestión, la comparecencia de esta semana de Margarito y Capetillo ante la mencionada autoridad californiana para tal caso no aclaró ninguna duda, sólo el hecho de que por el momento las licencias de ambos han sido revocadas por lo menos por un año, pero el meollo del asunto, el vendaje confiscado para ser analizado, sigue supuestamente bajo observación y así, pues, sin saber que es lo que es la misteriosa sustancia contenida en el mismo, no se puede juzgar con evidencia la inocencia o culpabilidad de los implicados.
Donde no hubo ese tipo de dudas, sino que sólo se arreglaron a puño limpio las cosas dentro de un ring, después de tantos dimes y dirtes de ambas partes, fue en el infructuso intento de parte del sinaloense Jorge “Travieso” Arce de arrebatarle las coronas supermosca (115 lbs, 52.164 kg) de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la AMB al armenio-australiano Vic Darchinyan.
Siendo evidente que ya desde hace más o menos un par de años la plenitud del popular “Travieso” quedó atrás, su motivación, determinación y valentía le fueron suficientes para soportar a pie firme los duros golpes de Darchinyan e incluso llegar a cimbrar esporádicamente la humanidad del campeón, pero finalmente, aunque sólo restaba un round en la pelea, y ante los reclamos del voluntarioso retador, la detención de la misma a recomendación del médico de ring fue adecuada, ya que el “Travieso” sufría un peligroso corte sobre su ojo derecho y recibía ya castigo innecesario, y se veía muy difícil, por no de cir que casi imposible, que algún milagro favorable para él se diera en ese capítulo final que ya no llegó.
El futuro de Arce en el primer nivel del boxeo estará por verse cuando regrese a un ring, mientras que Darchinyan se confirmó como toda una realidad y un nombre grande en los pesos chicos, y por el momento su intención es unificar el supermosca, faltándole sólo por conquistar el campeonato de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), que en este momento posee el sinaloense Fernando “Cochulito” Montiel.
El autor fue ex retador mundial, ex campeón de la IBA y actualmente funge como periodista especializado en Boxeo, como comentarista (golpe por golpe) de Telefutura y corresponsal del popular programa televisivo latino "Republica Deportiva" en Univision.
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Ahmed Santos
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