
Montevideo empezó a vivir una semana espacialísima. Los medios de difusión ya se encargan de notas, reportajes y comentarios sobre la pelea del próximo jueves entre Chris Namús, la uruguaya campeona del mundo superligero y la norteamericana, Nicole Woods.
La expectativa se nota en la venta de los boletos. Pero también en las conversaciones de la gente. Seguramente, el Palacio Peñarol, el Templo del Boxeo uruguayo, resultará pequeño para éste último de la celeste, que, de ganar, tiene la chance de combatir por el título mundial de la categoría mayor. Es decir, la mejor de todas, en todo el mundo.
El más bravo. Nada está quedando a la improvisación. Las salidas matutinas ( más bien nocturnas por el cambio de hora) sobre la rambla del Río de
la Plata, la ven a la estilizada oriental, corriendo de firme para mantener una forma impecable, junto con su técnico Ramón Barrero.
"Todo es difícil, si no lo fuera, no estaríamos en ésta acción continuada, sin pausas, durante todo el día, menos tres horas de descanso por la tarde", manifestó el entrenador.
Hay detalles que corregir. Siempre. Que la derecha, que la guardia arriba, el ring de entrenamiento se transforma en el teatro de operaciones para la artista de los guantes.
La transpiración y los golpes a la bolsa, el grito de ¡así Chris, así! Se escuchan durante las sesiones.
Pero hay detalles a corregir. Es que, se trata del último escalón. No se puede fallar.
La norteamericana ha dicho, claramente, que ya sabe lo que tiene que hacer, que sus combinaciones son letales y que para llegar a pelear por el mayor título, la uruguaya tendrá que dejar el alma en el ring. De lo contrario, no va a poder con ella.
"Me tengo confianza porque ya ví su pelea contra la argentina Maderna". "Yo soy mucho más que ella y le ganó mejor". Pude hacerlo de otra manera, pero la respeté, guardándame algunos trabajos coordinados que tengo planificados para descargarlos a la uruguaya.
Sé que es buena, pero yo soy mejor."
Y no por el verano, que está bueno por estas tierras. 30 la media, hace que las playas montevideanas y Punta del Este, estén a "full", pero la noche del jueves 12, no habrá termómetro que soporte la emoción de ver, por primera vez en la historia, a una deportista uruguaya buscando su lugar en el mundo, con el fervor de un pueblo acostumbrado a los éxitos increíbles, insólitos, pero como éste, ninguno.
Ya se reciben consultas de todas partes del mundo sobre la preparación de las protagonistas. Y no solamente de los medios dedicados al boxeo, sino de publicaciones de primerísimo nivel que quieren saber cómo está viviendo Uruguay ésta instancia previa al título mundial de Chris Namús, varios medios vienen a cubrir en Vivo, como ser NotiFight.com, Boxeo-boxing, etc,
Sencillo. Cuando
la Woods peleó con la argentina María Elena Maderna, Chris Namús subió a saludarlas. A las dos, naturalmente. Pero la estadounidense no se inmutó. Siguió de espaldas, mirando a su entrenador en el rincón y dejó una cuotita de "irrespetuosidad deportiva", propia de estas peleas que causan fricciones de todo tipo antes del sonido de la campana.
Esa actitud, por supuesto, que cayó muy mal en la gente que se dio cuenta del asunto y Chris Namús, con su tobillo con esguince, no insistió en el tema.
La quedó mirando unos segundos y sonrió, levantando sus brazos a la gente que la aplaudió como siempre lo ha hecho, con cariño y afecto.
Al bajar del ring se escuchó: "Tranquila Chris, hacela "saludar" a las piñas". ¡Vamo'arriba!
La gente quedó "picando". Esto es, ni enojada, ni nada, sino, simplemente, esperando, con mayor inquietud este mano a mano de novela del próximo jueves 12 de febrero.
Será "el último escalón" de una increíble joven uruguaya, que buscará el cinturón de mejor del
mundo, el 9 de mayo, aquí, en la llamada por tantas canciones de nuestros vecinos argentinos, "la tacita del Plata".
Hay que subirlo, Chris. Por vos, por tu gente y porque el Uruguay ya le ha demostrado al mundo, logros deportivos que han sido verdaderamente increíbles.
"Por el Río de
la Plata, navega mi corazón" cantaba un fantástico cantautor joven, como Pablo Estramín, un hermano nuestro, desaparecido tempranamente, pero desde donde esté, seguro
estará entonando esta canción bien nuestra, bien uruguaya.
No lo dudo.
Y contigo, Chris, "va navegando el corazón de todo el Uruguay".
ENTRADAS EN VENTA EN: Redpagos, Reduts y Boleterias del Palacio Peñarol