En otros tiempos del boxeo toda la actividad se centraba en Estados Unidos, e incluso era bastante difícil que otra ciudad fuera de Nueva York o Las Vegas albergara un campeonato mundial.
Con la aparición de las entidades mundialistas, los chances para los pugilistas de otros países se ampliaron y, para los que piensan que todo pasa por el país del norte, hay que decirles que más de la mitad de los campeones mundiales actuales pelearon solamente dos o menos veces en Estados Unidos.
Muchos contestarán que “los mejores” pelean siempre en algunos de los 50 estados de
la Unión Americana, lo cual es parcialmente cierto, porque Floyd Mayweather, Miguel Cotto y Manny Pacquiao, y otras megaestrellas pelean allí.
Pero otra de las grandes figuras del boxeo, como Joe Calzaghe, nunca cruzó el Océano Atlántico para pelear ante el público norteamericano.
Tampoco lo hicieron Wladimir Sidorenko, Chris John, Sergiy Dzinziruk, Takefumi Sakata, Omar Andrés Narváez, Arthur Abraham, Firat Arslan, Gavin Rees, Enzo Maccarinelli, Stipe Drews, Anthony Mundine, Hozumi Hasegawa, Alex Arthur, Yutaka Niida, Oleydong Sithsamerchai, Daisuke Naito, Florante Condes, Donnie Nietes ni Juan Carlos Reveco.
Los recién nombrados demostraron que pueden ser campeones mundiales sin tener que sacar la visa norteamericana y algunos de ellos (Calzaghe, Dzinziruk, John, Sidorenko y Sakata), son incluso considerados los mejores de sus respectivas divisiones por los expertos del país que nunca pisaron.
Otros dueños de cinturones ecuménicos combatieron en Estados Unidos en una sola oportunidad (Clinton Woods, David Haye, Mzonke Fana, Felix Sturm, Junior Witter, Michael Katsidis, Cristian Mijares, Dimitri Kirilov y Jorge Linares), o dos veces (David Haye, Ricardo Torres,
Zsolt Erdei, Joseph Agbeko, Edgar Sosa y Alexander Muñoz).
Tampoco hay que olvidarse que Edwin Valero, quien se perfila como otra de las grandes estrellas del boxeo mundial, tiene prohibido volver a combatir en Estados Unidos por prescripción médica.
Sin dudas, el aporte del boxeo mexicano y boricua es lo que mantiene a Estados Unidos como la potencia del pugilismo mundial. Pero poco a poco, especialmente desde Alemania y Japón, ese poderío se empieza a eclipsar.