
Según un reporte de la agencia de noticias EFE, Afganistán vibró la noche del martes con su primer combate internacional de boxeo, un evento que hizo a los kabulíes olvidar por un día las penurias de la guerra y les dio la alegría de ver a un púgil de su país defender el título de campeón del mundo en casa.
Bajo el lema de que el deporte trae la paz, Hamid Rahimi, de peso medio y 29 años, venció el martes por la noche a su oponente, el tanzano Said Mbelwa, en un cuadrilátero ubicado en la Loya Yirga (Gran Asamblea) de la capital ante unos 2 mil espectadores.
Otros cientos de miles de afganos siguieron atentos por televisión desde sus hogares el combate, que tal vez no fue el mejor ni el más intenso de la historia del boxeo, pero sí la consecución de un sueño por el que Rahimi había luchado durante los últimos dos años.
"Quería dar a los afganos la posibilidad de asistir a eventos deportivos profesionales y dejar las armas de lado", explicó este púgil criado en Alemania.
"Estoy contento de haber disputado este combate en Afganistán. Es un honor para los afganos, no para mí", gritó, visiblemente exaltado, Rahimi mientras sostenía el cinturón mediano intercontinental ligero avalado por la Organización Mundial del Boxeo (OMB).
La semana pasada, en Hollywood, Florida, el presidente de la OMB, el puertorriqueño Francisco Valcárcel, anunció la disputa de este combate entre Rahimi y Mbelwe, y el interés de la Organización por contribuir a la paz de esa sufrida nación afgana, con la programación de eventos deportivo.
Una masa incontrolable trataba de entrar en el cuadrilátero para abrazar al joven atleta, que neutralizó a su contrincante con un nocaut en el séptimo asalto.
Mbelwa, lesionado en un hombro, fue incapaz de recuperarse de los puñetazos recibidos. "Déjeme serle franco; no me importa quién se enfrente a mí en el ring porque soy un boxeador", afirmó Rahimi.