

El
barrio de Tacubaya, enclavado en el poniente de la capital mexicana, es uno de
los más emblemáticos del pugilismo mexicano, y es allí donde se entrenan los
hermanos
Bruno y
Santiago Sandoval.
Antaño el gimnasio “Lupita”, que está cumpliendo medio siglo de existencia, fue
recinto de grandes figuras como Alexis Argüello, Carlos Zárate, Alfonso Zamora,
Rafael Limón, Lupe Pintor, Germán Torres y Ricardo López.
“Hace cuarenta y nueve años vine por primera vez a este gimnasio, desde
entonces, sigo trabajando en el deporte de mis amores”, afirmó el manager
Enrique Morales, quien entrena y dirige
la carrera de los hermanos Sandoval con el respaldo de Canelo Promotions.
Bruno (21 años) y Santiago (20 años) llevan en la sangre este apasionante
deporte que practicó su abuelo don Joaquín, conocido como Kid Sandoval en la
década de los 50´s, y también su padre de nombre Enrique, pero este solo como
amateur.
“A Bruno le gusta fajarse en el ring, y Santiago es más técnico”, apuntó el
abuelo.
Desde los ocho años de edad entrenan los hermanos Sandoval, quienes se preparan
para entrar en acción el 1 de septiembre en Mazatlán, Sinaloa.
Ambos son educados, sencillos y están decididos a ganar los mayores
reconocimientos en el pugilismo. De hecho comenzaron en el ámbito amateur
conquistando diversos torneos que les han permitido sobresalir, tienen futuro
entre en el cuadrilátero.
Bruno “El Tiburón” Sandoval (7-0, 6 KOs) se desenvuelve en la división de los medios.
Mientras que Santiago “El Mayor” Sandoval (4-1, 2 KOs) es peso ligero.
“Nos apasiona el boxeo, tenemos las ganas e ilusión de convertirnos en
campeones del mundo como lo han hecho otros hermanos mexicanos”, expresaron.
Los Arredondo, Ruelas, Morales, Márquez y otros pudieron ver consumado su
esfuerzo, es justo lo que quieren los Sandoval.
“Bruno y Santiago están muy avanzados, en máximo diez combates podrán estar
disputando un titulo mundial. Son fuertes, disciplinados, y lo principal,
tienen hambre de triunfo”, dijo el decano manager.
Esta afirmación se respalda en el fogueo amateur que tuvieron estos púgiles
capitalinos que rebasaron medio centenar de peleas.
Decenas de fotografías cuelgan en las paredes del casi olvidado gimnasio
“Lupita”, donde hace algunas décadas el afamado y extinto manager Arturo “Cuyo”
Hernández impartió sus enseñanzas y secretos boxísticos.