

No interpreten el silencio de Devon Alexander durante la guerra de habladurías
como un signo de miedo. Ni tampoco se debe asumir que las reacciones verbales del entrenador Kevin Cunningham es una falsa demostración de valentía. Esta fórmula es parte de una relación de mucho tiempo entre boxeador y entrenador, la cual ha dado muy buenos resultados.
Alexander y su equipo trabajan a toda máquina para el compromiso de este 20 de octubre con Randall Bailey, quien hace su primera defensa del título mundial
welter de la Federacion Internacional de Boxeo (FIB), que ganó
en junio pasado. La pelea – en su momento el evento principal de Showtime antes de ser cambiado de fecha – es ahora parte de una tetra cartelera que la cadena ha programado, la cual saldrá al aire en vivo desde el Barclays Center en Brooklyn, NY.
Cunningham ha intercambiado palabras con Bailey a través de los medios, mientras que Alexander se ha mantenido trabajando duro en el gimnasio. En otras palabras, es lo cotidiano que siempre ha hecho.
“Mi entrenador y yo tenemos una bonita relación. Con lo que sea que él diga yo estoy de acuerdo 100%,” dice Alexander. “Yo contestaría pero el asunto es que Bailey y yo vamos a vernos en el ring y mis manos serán las que hablen por mí. Él puede decir lo que quiera pero tiene que fajarse conmigo en el ring.”
“Esta totalmente salido de su entorno al intercambiar palabras conmigo,” declara Cunningham, el unico entrenador que Alexander ha tenido. “Yo manejo todo fuera del ring; Devon se encarga de todo en el ring. El día de la pelea, Devon tendrá que hacer su trabajo.
Yo hago mi parte fuera del ring. Asi hacemos las cosas nosotros.”
Alexander intenta obtener su tercer cetro en dos categorías, habiendo sido campeón unificado de las 140 libras antes de perder ante Tim Bradley en enero pasado, su única derrota hasta el momento.
El retraso de seis semanas ha significado aun más
tiempo para leer sobre esta pelea. Mientras que Alexander es reservado fuera del ring, se divierte mucho observando a su oponente enfrentarse a su entrenador verbalmente.
“Es definitivamente cómico, “dice Alexander sobre los comentarios tanto de su entrenador como de Bailey. “Mi entrenador sabe lo que hace y estoy con él 100%. Esta es la parte de entretenimiento y hay que hacer que la gente quiera ver la pelea.”
En ese sentido, Alexander y su equipo sienten que su trabajo esta hecho y que Bailey debia estar agradecido en lugar de estar molesto con lo que se dice.
“En los últimos meses he promocionado más a Randall Bailey de lo que jamás
lo habían
promocionado en su carrera,” teoriza Cunningham.