
Pablo "Sepulturero" Munguía
es un boxeador explosivo, al que no le importa recibir candela con tal de dar lo suyo. Lo anterior quedó comprobado en el KOT en 10 asaltos que le aplicó al bravío Gustavo Garibay, para añadir a su título welter del país el de la USNBC del WBC, que estaba vacante.
El sábado en el Foro Polanco, Munguía perdía en las tarjetas de los jueces, pero con duros obuses a la cara le dio vuelta a la pelea.
Pablo (15-3, 11 triturados), vecino de Lupe Pintor, en San José de los Cedros, Cuajimalpa, dijo: "Garibay es un guerrero, en un principio se me complicó, pero nunca me desesperé. Sabía que tarde o temprano lo tenía que noquear".
Junto a su entrenador Ricardo Reyes y demás equipo de trabajo, Munguía sostuvo: "Estoy muy contento por haber ganado un cinto del WBC. Espero defenderlo muchas veces, al igual que el nacional, para acercarme a una oportunidad mundial".
"El Sepulturero" sabe que para aspirar a los triunfos, "primero hay que vencer a los entrenamientos. Me alegra que cuando peleo se emociona la gente por las tremendas batallas que doy".
Reiteró: "Mi sueño es ser monarca del mundo y primero Dios lo lograré. En mi combate anterior me lastimé las manos, pero ya estoy totalmente recuperado. Descansaré pocos días, ya que quiero combatir lo antes posible".
Pablo, de 32 años, apuntó: "Nunca fallo a los entrenamientos y eso me ha dado buenos resultados porque llego muy fuerte a mis peleas. Siempre corro en la pista del Ocotal o en La Pila. Le doy las gracias a toda la gente que cree en mí".