
A medida que se va acercando la revancha entre el campeón mundial gallo AMB, el panameño
Anselmo "Chemito" Moreno, y el venezolano
Nehomar Cermeño, la adrenalina se siente y las revoluciones para el sonado combate del 14 de agosto en la Arena Roberto Durán crecen, y a leguas se nota un optimismo bárbaro en ambos bandos.
Adentrando en la preparación y los movimientos en los gimnasios, ayer fue uno de esos días en que los gritos de "vamos campeón" sonaban fuerte en el "Rockero" Alcázar, mientras un grupo de preparadores, boxeadores y fanáticos se acercaba a ver qué pasaba con "Chemito". Nada del otro mundo, sólo que era aupado por el entrenador Celso Chávez a que golpeara más fuerte el costal y con rapidez, todo eso preciso cuando aparecía en escena el entrenador Rigoberto Garibaldi.
"Je, je, no queremos noquearlo, vamos a hacerlo sufrir", soltaba un picarón Chávez, mientras a unos metros Garibaldi almorzaba leve y escuchaba sin inmutarse. "Micky" Lasso comentaba por otro lado "viene la pelea".
Garibaldi caminaba un poco y miraba de reojo; le preguntamos si espiaba el por qué de la bulla de Chávez, nos dijo sonriendo remoloneamente: "Está nervioso, no hay que espiar a nadie, todos los días estoy aquí y nunca se ha puesto en esto, hoy (ayer) es que se ve a Chávez así.. él sabe que primero tiene que ponerlo en peso y después veremos si sube la loma, o sea del sexto pa" arriba. "Yo trabajo con Cermeño y sin mucho ruido, tranquilo, juicioso y andamos a mil", especifica Garibaldi.
En la otra esquina, Chávez sigue con "Chemito" echando agua por todos lados, en medias, golpeando el saco, "mascoteando" con el veterano colonense Watson y el novato Willy.
Todo en más de dos horas de entrenamientos en el "Rockero" Alcázar, que abraza a "Chemito" con el pueblo, pues es "un campeón para lucirse", indica Chávez, mientras saltaba y gritaba por otro lado "Shibata", un fanático que reta y apuesta echando más leña al fuego, y dice en la cara del campeón que Cermeño se lo gana.