Las rivalidades deportivas son importantes para que la pasión domine las canchas o los gimnasios, lo que contribuye al engrandecimiento de los espectáculos deportivos en todos los niveles.
Sin embargo, cuando estas rivalidades pasan a ser personales, es que surgen los problemas, como ocurrió el pasado miércoles cuando los púgiles
Walter Castillo y
Rosemberg Gómez terminaron en la estación de la Policía Nacional en San Judas, debido a un pleito que protagonizaron en el gimnasio Róger Deshón, de Managua.
Castillo y Gómez son boxeadores profesionales que combaten en la división welter.
Ambos pelean con diferentes empresas promotoras, pero entrenan bajo un mismo techo. Y el miércoles, después de una discusión verbal, se fueron a los golpes.
El asunto se volvió mayor porque un familiar de uno de los púgiles sacó un arma en medio del pleito, lo que obligó a huir a los espectadores, entre los que estaban Román “Chocolatito” González y Carlos “Chocorroncito” Buitrago.
Ante tal acción, los agentes de la Policía Nacional detuvieron a varias personas, incluyendo a los peleadores y decomisaron el arma.
Pero después de una mediación, ambos fueron puestos en libertad. “En un principio, decidí que ninguno volviera al gimnasio, porque estos hechos no son permitidos porque acá hay niños y jóvenes que nada tienen que ver en sus rencillas”, comentó Miguel Angel Arcia, administrador de los gimnasios de boxeo de la Alcaldía de Managua.
“Sin embargo, tomé la decisión que ambos podrán seguir entrenando en el Róger Deshon, pero una vez que firmen un carta en la que se comprometerán a no incurrir en más problemas de este tipo. Espero la cumplan, porque el que falle se va”, reiteró Arcia.