
Érik "Terrible" Morales
hizo mucho, después de salir del retiro temporal que se autoimpuso entre 2007 y 2010. En esa última etapa de su carrera superó toda expectativa al conquistar su cuarta corona del Consejo Mundial de Boxeo en distintas divisiones, para convertirse en el único mexicano en obtener el tetracampeonato con puros cintos de la entidad de mayor prestigio en el planeta.
En realidad, una cuarta corona debió tenerla desde el 4 de agosto de 2007, pero le esquilmaron el triunfo por puntos contra el mexicano-norteamericano David Díaz, al que depositó una vez en el piso en Chicago. A causa de esa frustración decidió colgar los guantes y se dedicó a proseguir su labor de promotor boxístico e incluso fue director del deporte en Tijuana, donde se dice que nació, aunque hay quienes insisten en que vio la primera luz en Valle Santiago, Guanajuato, y al poco tiempo fue llevado a la fronteriza ciudad que lo tiene entre sus hijos predilectos.
NOQUEÓ A CANO
El tiempo, Divino Juez, se ha encargado de dimensionar los logros del "Terrible", hoy de 36 años, ya que su cuarta unción como rey del WBC ocurrió contra el novato Pablo César Cano, al que noqueó técnicamente en 10 giros. La valía de Cano se incrementó poco más tarde al obtener Pablo César la faja mundial superligera interina de la WBA y -apenas, el sábado en Brooklyn, en la semifinal de Érik vs. Danny "Swift" García- ponerle las manos encima y tumbar una vez al estadounidense Paulie "Magic Man" Malignaggi, actual monarca welter de la WBA, aunque los jueces le hayan escatimado el triunfo con un fallo dividido favorable al peleador de casa.
El nocaut en cuatro asaltos que Érik sufrió anteanoche contra García (25-0, 16 nocats) fue dramático y significó el ocaso de una estrella que cedió paso a un nuevo astro, ya que "Swift", de 24 años, ha resultado mejor de lo que se vio en su primera cita de marzo anterior con el "Terrible", en que fue claro ganador por puntos al derribar al azteca en una ocasión, pero nunca ejerció un dominio avasallador. Por eso se hizo la revancha, en la que Morales cayó peleando e incluso boxeó y conectó bien a su oponente en los primeros dos episodios, antes de ser zarandeado al final del tercer episodio y todavía "salir a jugársela", con el desenlace ya anotado. En julio de este mismo año, García superó un arranque incierto para destruir en cuatro vueltas al famoso británico de padres paquistaníes Amir Khan, quien conquistó medalla de plata olímpica a los 17 años en Atenas 2004 y había sido supercampeón de la WBA y la FIB de peso superligero. Precisamente a Khan le quitó la condición de supermonarca de las 140 libras de la AMB que hoy posee.
VENCEDOR DE PACQUIAO
Tras subir al trono supergallo del WBC con un KO en 11 vueltas contra el glorioso veterano Daniel Zaragoza, el 6 de septiembre de 1997 en El Paso, Texas, Érik totalizó nueve defensas que incluyeron victorias sobre gente como Junior Jones y Marco Antonio Barrera (uno de sus rivales clásicos, con quien perdió ulteriormente dos riñas, una de ellas de forma controvertida), y renunció a su título ante los agobiantes esfuerzos para marcar las 122 libras,
Procedió a reinar entre los plumas del WBC en un ciclo que registró -entre 2000 y 2003- dos éxitos sobre Guty Espadas y más adelante se entronizó como jerarca de los superplumas de la máxima entidad boxística mundial al derrocar a Jesús "Matador" Chávez, en febrero de 2004 en Las Vegas.
Ya sin la diadema mundial, se enfrentó al hoy también legendario Manny Pacquiao, que venía de noquear a Barrera y empatar con Juan Manuel Márquez. El tijuanense se impuso sin dejo de duda al ídolo filipino por decisión unánime en 12 rondas y se ciñó la correa superpluma internacional del WBC, el 19 de marzo de 2005 en Las Vegas. Pero su cuerpo, desgastado por las penurias para dar las 130 libras, simplemente no le respondió y perdió sus subsecuentes dos pleitos con Pacquiao, cuyos manejadores consiguieron que en el contrato del segundo encuentro se amenazara con multar a Morales con 250 mil dólares por cada libra que pudiera excederse, sabedores que si marcaba el límite, escalaría "muerto" el cuadrilátero.
Después de su segunda caída contra Pacquiao, vino su desilusión al sufrir el mencionado despojo por puntos contra David Díaz, en Chicago, y se alejó de los rings por tres calendarios.
SE QUITÓ 33 KILOS
Reintegrado a "la vida civil", Morales disparó su peso hasta un mínimo de 100 kilos, por lo cual pareció una broma cuando anunció su intención de regresar a inicios de 2010. Fue espectacular verlo bajar a poco menos de 67 kilos para registrar las 147 libras en que se pactó su vuelta al boxeo contra el fuerte golpeador nicaragüense José "Quiebra Jícara" Alfaro, al que doblegó por la vía de las tarjetas en 12 rounds para alzarse con la faja welter internacional del WBC, el 27 de marzo de 2010 en Monterrey.
Pero aunque después venció al inglés Willie Limond y al dominicano Francisco Lorenzo, se le daban pocas oportunidades contra el tremendo argentino Marcos "Chino" Maidana, al discutir el cinturón superligero interino de la WBA; sin embargo, con todo y un mal comienzo que le valió el cierre de un ojo por causa de la inflamación, desplegó su ciencia boxística para ofrecer una gran pelea e incluso poner más de una vez sobre piernas bamboleantes a su enemigo, quien se llevó una impopular decisión mayoritaria.
Esa tremenda actuación y su enorme historial hicieron que el WBC le diera la oportunidad de pelear con Pablo César Cano y volvió a deslumbrar al ponerlo fuera de pelea en 10 apasionantes rounds y agregar a su cintura el cincho universal de las 140 libras que tanto anhelaba. De ahí vendrían sus dos desafortunadas citas con Danny García, quien, todo indica, tiene por delante un lustroso reinado.
SALÓN DE LA FAMA
Érik Isaac Morales Elvira exhibe 52 triunfos, 36 nocauts y nueve tropiezos. Comenzó su paso en los encordados el 29 de marzo de 1993, con un nocaut en dos giros sobre José Oregel, cuando era peso gallo (118 libras o 53.524 kgs) y tenía 17 años de edad. Su legado perdurará por siempre.
Su intención es despedirse del público mexicano en Tijuana, pero ocurra lo que ocurra, ya tiene reservado un lugar en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional, en Canastota, como parte de tantos homenajes que el deporte de los puñetazos le rendirá.
Ahora será más común verle como empresario con su firma Box Latino, con que ya coronó a un campeón, Mario "Dragoncito" Rodríguez (titular paja de la FIB) y con la que mantendrá el impulso de nuevas figuras, junto con su padre, José "Olivaritos" Morales, entre ellas a su invicto hermano Iván Morales. Si éste se agencia un título del mundo, serán el primer trío de hermanos en lograrlo, ya que Diego Morales fue soberano supermosca de la OMB.
Érik tiene el orgullo de marcharse con éxito inconmensurable y con fama de jamás haber esquivado o escogido rivales, señal de vergüenza deportiva y de su gran respeto por el público.