Tal como era de esperarse el mirandino Miguel "Aguacerito" Acosta salió sin problemas del compromiso del sábado pasado en el Gimnasio La Asunción de Margarita, cuando derrotó por nocaut técnico al brasileño Raimundo Almeida en el tercer asalto de una refriega pautada a diez.
El venezolano mostró rapidez y precisión en cada uno de sus ataques y no escatimó esfuerzos al momento de castigar la zona media de su rival. "Es un paso más en la lucha por conseguir una corona mundial. Debemos continuar trabajando y salir adelante, hay campeón para rato y esperamos recibir pronto una oportunidad por la faja de la AMB en cualquiera de sus versiones. Estamos listos para eso y más", dijo Acosta al momento de bajarse del cuadrilátero y recibir las felicitaciones de los integrantes de su esquina.
Durante la pelea, el vinotinto tuvo como principales herramientas el gancho de izquierda y la derecha en recto. Golpes que inclinaron las acciones a favor de Acosta.
"El brasileño siempre venía hacia al frente y con muy malas intenciones. Debíamos cuidarnos de un cabezazo y todo salió bien. El gancho de izquierda en la cabeza y el ataque en la zona media con la derecha le entraron con facilidad", detalló el cuarto clasificado de la AMB entre los ligeros.
Acosta descansará por tres días y luego regresará al gimnasio para esperar cualquier oportunidad de combatir en el exterior: "Miguel Acosta puede hacer buen papel tanto en 130 libras como en 135. Ha demostrado que tiene todo el material necesario para ser campeón mundial. Esperamos que antes de finalizar el año tenga su chance por una corona", declaró Oscar Acosta, padre y apoderado del conocido "Aguacerito".
ANGULO SIN CONTEMPLACIONES
En la pelea de semi fondo, el ecuatoriano Fernando "La Fiera" Angulo dejó clara la contundencia de sus golpes y con un certero gancho al hígado dejó tendido al brasileño Daniel Sousa Santos cuando el reloj marcaba los 2,51 minutos del tercer tramo de la refriega. El meridional mostró destellos de su categoría aunque lució fuera de distancia y con incomodidad durante los primeros minutos del careo. Sin embargo, tuvo la sapiencia necesaria para esperar el momento justo y clavar una verdadera "daga" que dejó imposibilitado al amazónico.