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Redactor : Invitado : Last Updated: Mar 12, 2012 - 8:56:53 PM


¡Camacho-vs.-Rosario, en desafío de guapos!
Por Chon Romero, romero@notifight.com
Nov 14, 2007 - 7:40:16 AM

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EN GUERRA DE GUAPOS, POR SUPREMACÍA Y RENCILLAS PERSONALES, HÉCTOR «MACHO» CAMACHO Y    EDWIN «CHAPO» ROSARIO, LOGRARON RESPETARSE, DESPUÉS DE EXAMINARSE HASTA LA AUTENTICIDAD DE SER AMBOS PÚGILES PUERTORRIQUEÑOS

Fue reyerta que comprobó la calidad boxística elástica de Héctor Camacho, como el coraje y «punch» del occiso Edwin Rosario, y en entrega total conquistaron los dos puertorriqueños, a la afición neoyorquina en brava contienda que hizo estremecerse una vez más, al majestuoso coliseo deportivo de la séptima avenida y calle 33 de la ciudad de Nueva York

Por Chon Romero

 

Héctor Camacho se tomó su primer biberón el 24 de mayo de 1962 en Bayamón, Puerto Rico. Y desde muy pequeño su madre se trasladó a «El Barrio», populosa barriada de puertorriqueños en la ciudad de Nueva York, donde desde temprana edad inició la  práctica de boxeo y logró registro de 96 triunfos con 2 derrotas. Por demás, en su palmarés de aficionado se incluye ser tres veces campeón de los Guantes de Oro, del estado de Nueva York.

 

Ingresó al boxeo pagado o profesional el 12 de septiembre de 1980 contra David Brown a quien superó en cuatro asaltos. El 11 de diciembre de 1981 derrotó en 12 episodios a Blaine Dickson, para ganar el título nacional de las superpluma de dominación NABF.

 

El 18 de agosto de 1983 logró de retador oficial, la oportunidad de discutir la corona mundial de los superpluma versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) , contra el entonces sostenedor Rafael Limón, en Hato Rey, Puerto Rico. La batalla solo duró cinco capítulos para imponerse el puertorriqueño Héctor Camacho por la vía del nocáut.

 

Solamente expuso esa corona una vez contra su compatriota Rafael Solís a quien también despachó fuera de combate en cinco episodios. Pidió oportunidad a la entidad Consejo Mundial de Boxeo ( CMB), para disputar la corona de los pesos ligeros contra José Luis Ramírez a quien superó ampliamente por decisión unánime haciendo gala de su sorprendente agilidad de extremidades, estilo defensivo y ofensivo de vivaracho.    

 

Fue entonces que se vio obligado a contender contra Edwin Rosario, por ser retador obligado debido a que ocupaba la primera posición en las clasificaciones del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) .

 

Edwin «Chapo» Rosario, nació el 15 de marzo de 1963 en Santurce, Puerto Rico. De aficionado obtuvo 30 combates y perdió 2. Debutó de profesional el 3 de marzo de 1979 en Santo Domingo, República Dominicana y el primero de mayo de 1983 a la edad de 20 años, disputó el cetro mundial de los pesos ligeros contra el mexicano José Luis Ramírez a quien superó en doce tórridos capítulos para obtener el monarcado de las 135 libras versión del Consejo Mundial de Boxeo ( CMB).

 

En su tercera exposición lo perdió por la vía del nocáut en cuatro capítulos, contra José Luis Ramírez, en combate de desquite el 3 de noviembre de 1984 en San Juan, Puerto Rico.

 

Después de combatir cuatro combates en 1985 obtuvo la oportunidad de disputar una vez más, el título de los pesos ligeros del CMB, que estaba en manos de su compatriota Héctor «Macho» Camacho.

 

El promotor Don King, celebró la conferencia de prensa en la ciudad de Nueva York y en la misma el retador Edwin Rosario, denunció que vio llegar a Camacho a Puerto Rico, con pantalones cortos, sandalias y gafas que lo hacían lucir homosexual. Héctor Camacho, se enfureció y desafío a Rosario a una pelea callejera sin árbitro al Central Park de Nueva York.

 

Los corajes de ambos púgiles detonaron y sus asesores y el promotor Don King, tuvieron que intervenir adelantándoles que en pocos días, disputarían la diadema mundial y tendrían la oportunidad de comprobar quién era el más macho. Como además, el mejor saboreador de chicharrones de cerdos y las famosas alcapurrias puertorriqueñas (frituras de masa de verduras rellenas con especialidad de carnes, camarones, bacalao y pescado).

 

Después de llegar a comprender las razones de los intermediarios, los dos, uno frente al otro y en gritos de alabanzas se prometieron bajar del tinglado hecho trizas y a la vez, ambos asegurando bajar del famoso cuadrilátero siendo triunfador por la vía más convincente en el pugilismo.

 

El promotor de la cabellera de púas Don King, convino la reyerta para el 13 de junio de 1986 en pleno verano, en el Madison Square Garden en Nueva York, transcurrido ya 21 años desde entonces

 

El primero en hacer su caminata desde los camerinos del Madison Square Garden, el coliseo deportivo más famoso del mundo, al histórico cuadrilátero por donde han pasado leyendas de esta disciplina en 82 años de uso y que recientemente se donó al Salón de la Fama de Canastota, fue el retador Edwin Rosario, que llegaba a esta disputa con 23 años de edad y palmarés de 29 victorias 1 derrota con 24 nocáut. Además, acompañado de Jimmy Montoya como entrenador que anteriormente lo había sido de Héctor Camacho.

 

Héctor Camacho, venía a poner en juego su cetro de los pesos ligeros por primera vez, después de superar a José Luis Ramírez, de quien extrajo el monarcado y se dirigió al entarimado acompañado de su comitiva que también la integraba su madre y su hijo «Machito» que tenía 6 años de edad y como entrenador Félix Pintor.

 

Camacho, tenía registro impecable con 29 victorias y de estas 16 por la vía del nocáut y lucía una bata elegante diseñada con los colores de la bandera de Puerto Rico. Se seleccionó al árbitro Arthur Mercante padre para ser responsable del orden de la contienda campeonil y la pendencia fue exhibida por la cadena especializada en boxeo Home Box Office (HBO) .

 

El primer llamado al centro del cuadrilátero, el defensor Héctor Camacho desde salida impuso su estilo defensivo de astucia, rapidez y vivaracho, conociendo que es veneno para cualquiera en el pugilismo. Y, fue el primero en aplicar iniciativa con una larga izquierda al cuerpo del retador Edwin Rosario. El paladín, danzó alrededor del tinglado estudiando las estrategias para aplicarlas a su peligroso rival. Por su parte Rosario, también tanteó las cualidades de Camacho, que por su prontitud ganó el asalto de estudio sin pretexto.

   

En la esquina de Rosario, traducía de español a inglés, para la cadena de Televisión HBO, Tito Alba, hoy fenecido y oriundo de Panamá.

 

Jimmy Montoya, entrenador de Rosario, le indicó : «Toma el ritmo desde ya, que él te aplicará ese estilo hasta el final. Lo conozco muy bien, recuerda que lo entrené»

El segundo campanazo no se hizo esperar, el Madison Square Garden estaba colmado de aficionados en un verano ardiente en Nueva York. Camacho volvió a iniciar el segundo acto con la habitual presteza de extremidades su estilo natural y Edwin Rosario estaba obligado a lograr la rivalidad un poco más cerca para su efectividad, lo que forzó al retador a buscar a su oponente debido a la agilidad del campeón para entrar a la guardia contraria golpear, salirse intacto del riesgo y alejarse de la ofensiva de Rosario, hizo pequeñísima diferencia. Fue un episodio incómodo para los dos y terminó con calificación de empate.

 

En el tercer capítulo Héctor Camacho no varió su fórmula, pero, se confió por ser más ágil y recibió sólido y poderoso gancho de izquierda que lo tambaleó, el retador se percató del efecto del golpe y se lanzó a la definición, estrellando preocupantes derechazos que agravaban el estado físico del monarca, que bajo estricta presión danzaba alrededor del cuadrilátero rehusando combate que no podía contestar debido a que sus piernas apenas lo sostenían, cuando milagrosamente terminó el capítulo que le evitó ser puesto fuera de combate o muy golpeado en este tercer episodio que lógicamente lo mereció «Chapo» Rosario.

 

Félix Pintor, entrenador de Camacho al llegar a la esquina muy ausente del combate le dijo : «Boxea, no te confíes en los intercambios de golpes con el   «Chapo», su mejor cualidad es saber colocarlo y como comprobaste tiene potencia».

 

El público comenzó a disfrutar el espectáculo que se imaginó y en multitud dividida los ánimos se acaloraban y las expresiones de alientos para ambos cobraban la atención de los fanáticos que atónitos con lo sucedido en el tercer episodio le ponían el toque latino a la gran fiesta de los guantes.

 

En la esquina de Camacho, su entrenador Félix Pintor, despertándolo con mucha agua, no dejaba de advertirle : «Continua con el plan de pelea rápido de brazos y piernas, como también usa con más continuidad el jab».

 

La madre de Héctor Camacho, ubicada en butaca especial de platea o ringside caminaba de un lado a otro sin detenerse con los ojos llenos de lágrimas. El panorama de la riña cambió bruscamente a favor del retador y lo más que deseaba la señora era que le permitieran subir al cuadrilátero y darle unos taconazos al afamado «Chapo».

 

En el cuarto acto, Camacho arremetió con andanada rápida de golpes, que contestó el retador Rosario con agresividad. El árbitro Arthur Mercante llamó por segunda vez la atención a Héctor Camacho por agarrar y pegar como también por golpes bajos.

 

 Al continuar la batalla,    Rosario estrelló otro sólido derechazo en recto y cortó la ceja izquierda del defensor que pasaba por esta experiencia por vez primera en su trayecto de boxeador. Rosario volvió a la carga y se soltó a son de ritmo de plena del inolvidable Ismael Rivera y asestó sólidas e ineludible mezcla de golpes al cuerpo y al rostro para dominar este capítulo.

 

En la esquina del monarca defensor de los pesos ligeros no hubo tantas preocupaciones la herida no era de cuidado y la atendieron a perfección deteniendo el brote de sangre.

 

En el otro rincón a Rosario, se le insistía continuar siendo el agresor, asegurándole que la pelea podía terminar por la vía más convincente en los próximos asaltos.

En el quinto capítulo el público esperó el campanazo de pie, con repique de congas y panderetas   para apreciar con ritmo el desenlace de altercada rivalidad, y vio estrellarse un sólido gancho de izquierda especialidad del «Chapo» en la barbilla de Héctor Camacho que lo dejó en alternativa de vaivén, bailando al estilo de Alfredo Escalera acusando recibo del fuerte impacto y en puntillas y mareado veía que «El Barrio», su zona de crianza en Nueva York, desaparecía del estado.

 

Edwin Rosario, una vez más presionó a su percutido rival con fuertes ganchos al cuerpo y a la cabeza, sometiendo a Camacho a otro rudo castigo que a veces trataba de eludir   con el jab y el "Chapo" desató su furia con ráfagas de vendaval de golpes y una vez más, lo amparó la campana que daba por finalizado un agónico quinto asalto para el monarca Héctor Camacho.

 

En el minuto de descanso el doctor de la Comisión Atlética de Nueva York, visitó la esquina de Camacho lo examinó y le preguntó cómo se sentía. El campeón respondió con arrogancia casi largándolo: «Bien, nada ha pasado».

 

La madre del sostenedor de los pesos ligero del mundo versión CMB, volvió a incomodarse, yendo al camerino y regresando con los gritos de los aficionados, dispuesta a ofrecerle ayuda a su hijo viendo sufrir también a su nieto «Machito» y con los ademanes que hacía, todo daba entender que estaba practicando y dispuesta a subirse al cuadrilátero para aplicarle una llave japonesa al siempre recordado «Chapo».

 

En el sexto episodio el monarca Héctor Camacho sorprendió a la concurrencia saliendo fresco y calmado a imponer su ritmo de boxeo fino y elusivo, defensivo y sagaz, para evitar los temibles latigazos de su retador y ex campeón ligero del mundo Edwin Rosario que tenían dos oponentes en común, siendo ellos: José Luis Ramírez y Roque Montoya.

 

En este episodio el rostro de Camacho ya mostraba huellas de la brava riña y llevó el combate a un ritmo de acciones que el público no le gustó, pero era beneficioso para reponerse del bárbaro castigo recibido en el quinto capítulo.

 

El tercer hombre del cuadrilátero Arthur Mercante, volvió a llamarle la atención a Camacho por golpear en zonas prohibidas. Capítulo monótono comparado a los demás, que se pudo calificar a favor del campeón Héctor Camacho aún siendo ejecutado con acciones muy leves que denunciaban que el monarca rehusaba combate franco.

 

El séptimo acto del combate de campeonato, fue casi idéntico al anterior, Héctor Camacho, más astuto e inteligente continuó boxeando cautelosamente y penetró con confianza y determinación una vez más a la guardia del retador Edwin Rosario, golpeando bien en las zonas medias que pareció lastimarlo y fue el momento que aprovechó el monarca para conectar relampagueantes ráfagas de combinaciones al estilo de «El Macho» para tratar de emparejar las hostilidades en la muy pareja rivalidad que se vivía en el Madison Square Garden.

 

Finalizando el episodio el retador volvió a golpear sólidamente al monarca en las zonas medias para terminar el capítulo con la algarabía del público presente.

 

En el cantón de Edwin Rosario, su entrenador Jimmy Montoya le volvió a decir : «No puedes dejar que Camacho tome su ritmo nuevamente y te imponga su estilo b úscalo, acósalo que eres Tú quien tiene el poder».

El noveno asalto de la refriega se caracterizó por la presteza y estilo arisco de Camacho, que nuevamente comenzaba a confundir a Rosario, como lo hiciera en el inicio del combate con boxeo ágil y elástico.

 

Camacho, se notó arremetedor conociendo lo trabajoso del pleito boxístico y la corona mundial de los pesos ligeros en juego, presionó y logró lastimar a Edwin Rosario que comenzaba a mostrar hinchazón en el ojo derecho.

 

Ya a esta altura de la pendencia campeonil, Héctor Camacho golpeaba dos veces por uno de su retador. La prontitud comenzaba a darle un pequeño margen de ventaja y finalizó este capítulo cómodo y casi repuesto totalmente de los precarios momentos a que lo sometió el retador en asaltos anteriores.

 

Iniciándose el décimo capítulo del combate, el árbitro Arthur Mercante, detuvo las acciones, para agregar cinta adhesiva al guante izquierdo del retador Edwin Rosario.

 

Al reanudarse la reyerta, Camacho siguió aplicando sus estrategias de celeridad de brazos y pierna, y también cubriéndose herméticamente en la contienda en corto o cuerpo a cuerpo, que aprovechaba Rosario en asaltos anteriores para ser contundente con sólidos ganchos y rectos a las zonas hepáticas.

 

Camacho volvió a confiarse y recibió otro impacto de derecha que agudizó su estado de huraño, para volver Rosario de agresor lanzando lo mejor de su repertorio y Camacho cauteloso, que inexplicablemente tomó la defensiva sin lanzar golpes. Momentos que aprovechó el retador para acumular ráfagas de punición que levantó de sus butacas a algunos que esperaban la rápida definición para garantizar Rosario otro asalto a su favor.

 

En los cantones de ambos púgiles hubo revolución y recomendaciones. Félix Pintor, volvió a reclamarle al monarca Camacho : «Te sigues confiando y mira lo que pas ó, la pelea está muy pareja y recuerda estás exponiendo tu cetro mundial».

 

Jimmy Montoya, preparador de Edwin Rosario, también le dijo : «La batalla no está clara a favor de ninguno, aprovecha lo que falta de la pelea, persíguelo, haz tu pelea y ganamos».

El decimoprimero y penúltimo acto del combate mostraba a los dos muy inflamados de los ojos. El paladín Camacho con el izquierdo cortado e inflamado y el retador Rosario con el derecho.

 

El rostro de ambos en totalidad daba muestra de arduo recorrido, fue por esa razón que Camacho volvió a su estilo boxeando cauteloso y con rapidez. En uno de los esporádicos contragolpes a quemarropa el gancho temible de Edwin Rosario volvió a impactar al monarca que acusó recibo del efecto, lo que determinó que Rosario se lanzará a buscar el nocáut, con combinaciones efectivas y golpes con pronósticos reservados.

 

Héctor Camacho, bailaba el borrachito, con las piernas de trapo, pero con el linaje de monarca soportaba martirio desesperado y una vez más la campana lo auxilió de momento de agonía, bajo el fuego de ráfagas de los fuertes lances del famoso «Chapo» Rosario.

 

Al concluir el asalto volvió a surgir la gresca del público y se escuchaba el coro unísono que decía : «Bendito, lo tienes, termínalo "Chapo", él es un bocón, que pelee como los verdaderos machos ahora».

 

Ya estas alturas la madre de Camacho estaba refugiada en el camerino de su hijo y alguien le llevaba las informaciones en ocasiones debido a que no pudo soportar más, ver a su hijo en urgidos apuros disputando palmo a palmo con su compatricio Edwin Rosario.

 

En el decimosegundo episodio el tercer hombre del entarimado Arthur Mercante, obligó a los protagonistas a chocar los guantes que es el saludo protocolar en el último asalto de combates de campeonato mundial.

 

Rosario, analizó que Héctor Camacho no se había repuesto a totalidad del castigo del   pasado episodio, se le arrimó una vez más, recordando que su esquina le advirtió que precisaba del nocáut y con determinación golpeó bárbaramente a su rival que como valiente dándole honor a su mote de «Macho», soportó el castigo como los varones y, a mediados de este último asalto respondió y cambió golpes con su rival aprovechando las ventajas de celeridad.

 

Rosario, se soltó a toda máquina con el vigor que le quedaba, tratando de resumir el combate y Camacho haciendo esfuerzos sobrehumanos para retener su diadema mundial. Y, en final de película, para el deleite de todos los que fueron testigos, el último campanazo lo sorprendió en ritmo de combate de macho a macho y olor de pólvora para terminar la contienda con el aplauso de aceptación de una afición que vivió inolvidable pleito competitivo.

 

Después del pleito boxístico llegó el abrazo de Camacho y Rosario, acto de nobleza en el pugilismo para aceptar triunfos y derrotas con hidalguía. La resolución de los jueces fue mayoritaria para el defensor Héctor Camacho, que retenía por primera vez, su cetro de los pesos ligeros versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

 

Los aficionados protestaron el veredicto de los jueces por largo rato. En verdad, la refriega fue reñidísima. Los mejores golpes los propinó Edwin Rosario con la salvedad del mejor boxeo y presteza de Camacho, le ofreció una pequeñísima ventaja que antepusieron los jueces aún conociéndose que los golpes de potencia y efectivos siempre tienen más atractivos para los responsables de sentencias en el pugilismo.

Así, en forma sorpresiva Héctor Camacho que se vio perdedor en la inmensa afición, retuvo por estrecho margen la corona del mundo de las 135 libras versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) , bajo la intensa protesta de los asistentes que escucharon el arbitraje de los jueces así : Dos de los peritos votaron 118 - 111 y 115- 114 a favor de Camacho y el tercero calificó el pleito 114- 113 a favor de Rosario.

 

El primer juez, como podemos apreciar, estuvo muy desajustado de la realidad de lo sucedido en el cuadril átero y fue lo que enardeció más a la concurrencia que todavía afuera del Madison Square Garden, aclamaba por justicia deportiva.

 

Posdata- Edwin «Chapo» Rosario, obtuvo tres veces el monarcado de los pesos ligeros y además fue campeón mundial de la categoría de los wélter júnior. Lo mejor de su repertorio boxístico fue su respetable gancho de izquierda que le sumó triunfos por la vía más corta en el pugilismo.

 

Uno de sus pasa tiempos favoritos fue la pesca y en especial de tiburones. Fue hombre de vida campestre la que disfrutó después de cada contienda.

 

Como bien sabemos, el éxito también lo llevó a la degeneración y cayó en el maldito vicio de los estupefacientes, destruyó su hogar y volvió a vivir con sus padres. Un día inesperado llegó tranquilo como lo fue su vida, le dio un beso a su señora madre y le dijo : «Te quiero mucho». Se durmió y jamás despertó. Murió a la edad de 36 años,   el 1 de diciembre de 1997 en Toa Baja, Puerto Rico.

 

Se comenta que murió de sobre dosis de cocaína, otros opinan que se suicidó al tratar de reconciliarse con su esposa añorando a sus hijas y la petición fue rotundamente negada. También se dice que se gestionaba desquite con Héctor Camacho, cuando la noticia de su muerte embargó al mundo del boxeo.

 

Edwin, fue inspirado para batirse en los cuadriláteros por su hermano «Popo» Rosario, que fue boxeador profesional en Puerto Rico y murió por adicción a las drogas dos años después de ser «Chapo» profesional.

 

El 12 de enero de 2006 fue ensalzado al Salón de la Fama del Boxeo, para ser el sexto puertorriqueño que logra esa distinción.

 

Edwin «Chapo» Rosario, a los que siempre te recordamos en el pugilismo, solamente nos queda desearte paz perdurable en tu eterna morada y donde quiera que estés, descansa con la tranquilidad que, fue religión de tu recorrer en vida.

 

Héctor Camacho- Como usted lo califique de pugilista fue muy bueno. Supo explotar su estilo de viveza y prontitud de extremidades y además fue de coraje. Se publicitó con su estilo de macho y por tal razón se le apodó «El Macho». Impuso la moda en los cuadriláteros imitando en sus vestimentas a los grandes héroes de película como Rambo, Rocky Balboa y sus famosos atuendos muy atinados con sus compromisos en los ensogados.

 

Héctor Camacho, logró tres cetros en diferentes categorías y son : Ligero j únior, ligero y superligero dos veces. Derrotó en su trayecto de boxeador a Rafael «Bazooka» Limón, José Luis Ramírez, Roberto Durán (dos veces) , Vinny Pazienza, Ray «Boom Boom» Manzini y «Sugar» Ray Leonard.

 

La fama de «El Macho», se desvaneció después de múltiples delitos y problemas con las autoridades. En el presente está en libertad condicionada después de ser arrestado por introducirse en una tienda de computadoras en el año 2004 con planes de robo y además al sorprendérsele tenía en su poder drogas por lo que fue sentenciado a siete años de cárcel y multa de $10 mil dólares al declarase culpable de los cargos.

 

Camacho, ha madurado para mal, de joven a adulto, no presenta cambios en su personalidad y debe seriamente pensar en tres hijos varones que procreó, dos de ellos, dedicados al boxeo y uno al baloncesto que de una u otra forma la conducta de su padre les afecta en el desarrollo de sus actividades.

 

Todavía estamos a tiempo Héctor Camacho, para reivindicarnos y sobretodo, hazlo por tu familia para que mañana con todo y lo sucedido se sienta orgulloso de lo que lograste en dura faena en el boxeo organizado como a la vez, tu completa regeneración para bien de todos.

 

¡Incorporemos al BOXEO!
 

El autor es Editor de la Revista Guantes y analista boxístico de HBO en Español. Además, crítico, defensor, narrador de más de mil combates campeoniles, escritor e historiador de boxeo.

Preguntas, Comentarios, Opinión:  romero@notifight.com

Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com o NotiBoxeo.org

 

 

 

 


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