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Redactor : Invitado : Last Updated: Mar 12, 2012 - 8:56:53 PM


¡Tito Trinidad y Feroz Vargas se hicieron añicos!
Por Chon Romero, romero@notifight.com
Aug 29, 2007 - 2:57:27 PM

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FÉLIX TRINIDAD Y FERNANDO VARGAS, NOS OBSEQUIARON NOCHE DE GALA EN EL PUGILISMO, DANDO LO MEJOR DE SU REPERTORIO EN EXIGENTE ADVERSIDAD PROFESIONAL

 

«Tito» Trinidad, comprobó el poder de su gancho de izquierda, coraje y osadía. «El Feroz» Vargas, un joven competente que resultó en esta contienda ser el mejor antagonista del puertorriqueño de sus entonces 39 combates profesionales que superó inmaculado en batalla campal cumbre, de la categoría de los superwelter 

 

Félix Trinidad escuchó por primera vez el canto del coquí, sin entenderlo el 10 de enero de 1973 en Cupey Alto, Puerto Rico. De aficionado se inició a la edad de 12 años, ganó cinco campeonatos nacionales en diferentes pesos en Puerto Rico. 100, 112, 119, 126 y 132 libras. Tuvo calificación deportiva de aficionado de 51 triunfos y 6 derrotas y solamente obtuvo 12 nocaut.

 

Debutó de profesional el 10 de marzo de 1990 contra Ángel Romero en San Juan, Puerto Rico, a quien puso fuera de combate en el segundo asalto. El 19 de junio de 1993 noqueó en dos capítulos a Maurice Blocker, en San Diego, para convertirse en monarca de los pesos wélter, versión de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) .

 

Expuso esta corona 15 veces y la dejó vacante después de unificarla contra Óscar de la Hoya, en rivalidad nombrada: La Pelea del Milenio y resultó de calificación mediocre y de resultado a favor de Trinidad en decisión impopular.

 

Seguidamente le disputó el cetro de los superwelter a David Reid el 3 de marzo de 2000 a quien venció por decisión unánime en Las Vegas. Fue entonces, cuando surgió la inquietud de enfrentarlo a Fernando Vargas, por la supremacía de las 154 libras del boxeo organizado.

Felix_Trinidad_sereno.jpg

 

Fernando Vargas, vio la luz del día por primera vez el 7 de diciembre de 1977 en Oxnard, California. De aficionado comenzó a ganar títulos desde la edad de 14 años. En 1992 ganó el campeonato de las 132 libras, en los juegos olímpicos juveniles y clasificó de segundo en los Juegos Olímpicos Juveniles del mismo año.

 

En 1993 ganó la medalla de oro del Festival Olímpico en las 132 libras, y el campeonato norteamericano, para solidificar su posición, de ser uno de los mejores peleadores aficionados del mundo. En 1995 conquistó la medalla de bronce de las 139 libras en los Juegos Panamericanos. Representó a Estados Unidos en las Olimpíadas de 1996 celebradas en Atlanta, Georgia.

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Ingresó al boxeo profesional el 25 de marzo de 1997 despachando en el primer asalto a Jorge Morales, en Oxnard, California. En su segundo año de profesional retó al campeón Luis «Yori» Campas el 12 de diciembre de 1998 y lo noqueó en siete episodios, para adueñarse de la corona de los pesos superwelter de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) . Había hecho cinco defensas de la corona, al surgir la realidad de combate unificatorio contra el puertorriqueño Félix Trinidad.

 

La empresa promotora Don King Productions, Inc., asociada con Main Events, Inc., estipuló la bronca, para el 2 de diciembre 2000

 

Fue un día de fiesta en el Hotel Casino Mandalay Bay, de Las Vegas. Personalidades de diferentes nacionalidades acudieron a ver un espectáculo de primer orden en el pugilismo universal. Las banderas de Puerto Rico y México flameaban por todas partes del hotel y especialmente en su majestuosa arena, que estaba llena a capacidad.

 

La entonación de los Himnos nacionales fue apoteósica, el público disfrutó con respeto el orden que se mantuvo para las presentaciones y palmarés de los protagonistas.

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 Jimmy Lennon Jr., el anunciador oficial del combate volvió a henchir a los aficionados con su eslogan que dice: «El gran combate de dos latinos calificados para hacer vibrar al público», y en seguida presentó a los dos monarcas superwelter del mundo primero a Félix Trinidad y después a Fernando Vargas, ambos coreados por los integrantes de sus respectivos cantones.

 

Fue entonces cuando el árbitro de la disputa Jay Nedy, se reunió con los boxeadores y entrenadores Félix Trinidad padre y Eduardo García en el centro de entarimado, para hacerles un recordatorio de los reglamentos que ya se les había leído en sus respectivos camerinos y les dijo: « Sigan siempre mi mandato, protéjanse todo el tiempo, no quiero golpes bajos y sobretodo, hagan altercado digno de dos profesionales campeones del mundo». Ambos se retiraron a sus cantones y la campana no tardó para poner en marcha una histórica rivalidad que sirvió de recreación universal.

 

La obediencia al primer llamado de la campana fue relajado para el puertorriqueño, Félix «Tito» Trinidad, Fernando Vargas lucía frío, no calentó lo suficiente en su camerino o estuvo muy pensante en el arranque de la riña.

 

No habían pasado 40 segundos del primer acto, cuando un impacto poderoso de gancho de izquierda del puertorriqueño envió al tapiz a Vargas para la cuenta reglamentaria de ocho segundos. Al incorporarse continuó combatiendo de frente con Trinidad, que es peligroso y efectivo para resumir, y volvió explotarle un gancho de rifle en el mismo costado de la barbilla para caer por segunda vez en forma trágica.

 

Después de recibir otro conteo de ocho segundos, pendiente de que un tercero daba por terminado el combate, hizo lo que pudo para alejarse de los fuerte lances de cruces de golpes que le enviaba el puertorriqueño, tratando de resumir el pleito cuanto antes y fue cuando Vargas se ajustó al ritmo de la pendencia y llegó el descanso con la advertencia de la campana. Capítulo claro de Trinidad calificado de 10-7, por su dominio y las dos caídas.

 

En el rincón de Vargas, su entrenador Eduardo García lo refrescó y le advirtieron : "Todos los golpes que lanza Trinidad son curvos, cuídate del gancho de izquierda que es su mejor arma ofensiva. No pienses en las dos caídas, vamos a ganar la pelea".

 

La salida para el segundo acto, el público lo apreció de pie, pensó que el fin estaba cerca y que Trinidad terminaría con la resistencia de Fernando « El Feroz» Vargas, en este capítulo. Vargas salió más aplomado y advertido del poder anestésiense de «Tito» Trinidad, ordenó sus pensamiento e hizo abanicar muchos golpes a su homólogo Félix Trinidad. Pero aún así, trastabilló en varias oportunidades a Vargas, con fuerte jab y rectos ineludibles de derecha. Otro asalto para Trinidad

trinidad_vs_vargas__2_.jpg

 

En la esquina del isleño, Don Félix, su padre, manager y entrenador exclamaba: «Tito», estás bien!… y este respondió claro estoy bien. Tranquilo respondió el padre, esta pelea es nuestra, no te desesperes, nosotros estamos ganando.

 

El tercer episodio Fernando Vargas, lo inició con un sólido recto de derecha y decidido para el duelo. Comprendió que debía presionar y no dejar que la ventaja de Trinidad aumentara, sin embargo, la mejor extensión de brazos del puertorriqueño hacía la diferencia. Ambos en este asalto se lanzaron golpes que producían chispas. De las gradas se escuchaba coro que animaba a Fernando Vargas. Pero los dos fueron cautelosos no se arriesgaban a las combinaciones, llevaron este episodio en ofensiva singular de golpe por golpe.

 

Trinidad recibió un jab y enseguida acusó molestias en el ojo derecho. Vargas se percató y se le fue encima a buscar ventajas pero, Trinidad contestó con golpe bajo por el cual se quejaba de dolor Vargas. El árbitro Jay Nedy, le otorgó cinco minutos a Vargas para restablecerse. Al reanudarse la batalla sólo faltaban escasos segundos y la campana los sorprendió sin mucho que comentar. Fue capítulo parejo.

 

En el cantón de Fernando Vargas su entrenador García, le aconsejaba: « Tienes que cabecear, recuerda que los golpes de él son curvos, tratando de decirle que son cruzados. Nosotros podemos ganar esta pelea, no pierdas la concentración».

 

En el rincón contrario, Don Félix, le pegaba cachetadas en el rostro a su hijo, para despertarlo, al estilo de «Don Goyo» Benítez, con su hijo Wilfredo.

 

Para el cuarto episodio ambos ya en el ritmo de la pelea, Vargas lo inició lanzando jab certeros y con un sólido gancho a la cabeza sentó a Félix Trinidad en la lona, para la cuenta reglamentaria de ocho segundos.

 

Al reanudarse al contienda, Trinidad no estaba totalmente recuperado y Fernando Vargas una vez más le presentó riña de color rojo con buenos golpes y Trinidad volvió a conectar un golpe bajo, que para muchos aficionados fue malicioso, pensando de que lo hizo para lograr el tiempo requerido para reponerse, con los cinco minutos que se le dio a Vargas para vigorizarse.

 

El árbitro le quitó un punto a Trinidad en todas las tarjetas de los jueces y lo amonestó. Vargas inexperimentado tomó todos los cinco minutos para proseguir la pelea, olvidándose de que el más resentido era Trinidad. Al reanudarse la riña ambos se golpearon fuerte y sin compasión y para terminar el asalto Vargas, sembró golpes con sentido de definición y especial el ganchos de izquierdas para ganar el asalto 10-7, por la caída y el punto que se le descontó al puertorriqueño.

 

La contienda se emparejó, después de estar Trinidad adelante por tres puntos. En la esquina se atendió el ojo derecho inflamado producto de roce del guante de Vargas en el ojo de su oponente. En el rincón de Fernando la preocupación bajó y en la de Trinidad creció, el encuentro empate y el ojo del puertorriqueño preocupaba a Don Félix su padre, manager y entrenador.

 

El llamado al quinto episodio, Trinidad salió dispuesto a poner el combate en orden, era el agresivo, conocía de la paridad del pleito, pero tropezó con la ofensiva determinada de Vargas, para sostener un intercambio de golpes con pronósticos reservados. Vargas volvió a anclar el gancho de izquierda que tambaleó a «Tito» Trinidad, que volvió con sus acostumbrados cruces de golpes, para que Fernando peleara precavido e inteligentemente.

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 Trinidad buscaba la definición de la refriega y volvió a tropezar con una descarga de golpes efectivos, para sorprenderlo una vez más la campana en acción competitiva.

 

Al terminar el quinto asalto en la esquina de Fernando Vargas, le decían: «Anda mal, anda mal Trinidad. Sigue peleando igual que lo mortificas».

 

En la otro rincón del cuadrilátero Don Félix, le decía a su hijo, si combinamos las manos, nos lo llevamos. La doctora visitó la esquina de Trinidad para ver la inflamación del ojo y dio su aval sin preocupación.

 

El obedecimiento al sexto capítulo, Vargas se notó con el ojo izquierdo inflamado, pero a su vez lucía más rápido y defensivo. Los jab que abren las posibilidades de torpedear buenos golpes volvieron a la contienda por parte de ambos. «Tito» abanicaba muchos golpes, la defensiva de Fernando Vargas, se notaba mejor, con más rapidez y   magníficos reflejos como también certero en sus lances. Trinidad fue impetuoso todo el asalto y aún fallando lanzó más golpes y conectó mejor que su contrario. Asalto de Félix Trinidad.

 

«No pasa del octavo episodio»-aseguraba Don Félix, a su hijo. Trinidad se notaba preocupado por la inflamación del ojo derecho, pero también se notaba en su rostro la pasión por el deporte y la reyerta viva de victoria.

 

Para el séptimo acto el entonces campeón superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo, Félix Trinidad, saltó de su rincón lanzando golpes de metrallas e incurrió en volver a golpear bajo a Fernando Vargas y el árbitro Jay Nady, ordenó restarle otro punto al puertorriqueño.

 

Al reanudar la pelea después de la recuperación de Vargas, ambos fueron muy cautelosos, volvieron a examinarse con el jab. «Tito» abanicó salvajes lances de izquierdas y Fernando Vargas lució mejor en este capítulo que por el punto que se le restó a Trinidad se pudo considerar un asalto empate.

 

En la esquina del isleño, Don Félix, le pedía su hijo sigue trabajando con el jab y no le dejes coger aire porque estamos acercándonos al fin de esta pelea.

 

Para el octavo episodio Félix Trinidad, estaba lanzando torpedos con ambas manos. Vargas se quitaba bien los golpes de izquierda, «Tito» era el ofensivo. En este asalto le llamaron a Vargas la atención por golpe bajo. Trinidad voluntarioso con buenas combinaciones y golpes de etiquetas, se anotó el asalto a su favor.

 

Ya en el noveno acto, ambos mostraban las huellas de la pendencia en el rostro. Trinidad en este asalto falló muchos golpes, pero su mejor condición física le reservaba el triunfo. El puertorriqueño asestó sólidos impactos en intercambio de golpes a quemarropa, sacando la mejor parte Trinidad que se notaba con más vigor, disparaba metrallas implacablemente para también dominar este episodio.

 

En la esquina de Trinidad, le aconsejaron cuando lo lastimes, no te desesperes, tómalo con calma que él no soporta más castigo.

 

El llamado al centro del cuadrilátero, para el décimo capítulo el ojo izquierdo de Vargas estaba bastante hinchado, como el derecho del boricua. Esta vez Fernando Vargas inició la ofensiva, pero los gritos del público en coro eran para «Tito, Tito, Tito, un solo hombre».

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Para este asalto la resistencia y preparación física de Trinidad se hacía sentir. Castigó sin cesar esporádicamente a su oponente. «El Feroz» Vargas, respondió con un golpe bajo la ofensiva del boricua, y el árbitro ordenó restarle un punto. Al continuar la batalla, ambos se golpearon fuertes y sin restricciones. Otro claro capítulo para Félix Trinidad.

 

En la esquina de Trinidad, Don Félix, señalaba: « Él tiene la boca abierta, está cansado y vencido». El Sr. García entrenador de Vargas, le indicaba usa la inteligencia y prontitud, piensa y pelea que usted puede.

 

Para el acto decimoprimero, Vargas comprendiendo que estaba abajo en las calificaciones de los jueces, presionó, pero la constancia de Trinidad era incesante. El isleño declaró guerra abierta y se lanzó a terminar a Fernando Vargas, que ya no lucía «Feroz» más bien domado.

 

En este capítulo Fernando, peleaba más bien para defenderse. En uno de los pocos intercambios de golpes a quemarropa, los escopetazos del boricua fueron martirio para Vargas, que respondió a mediado del episodio con valentía en pelea abierta, para también castigar con coraje e intensidad a Félix Trinidad. Asalto que se pudo calificar de empate.

 

En ambas esquinas, le recordaban a los dos, viene el último capítulo. ¿Estás bien «Tito»? -Preguntaba Don Félix -sí, estoy bien contestó Trinidad.

 

El llamado al decimosegundo asalto, el árbitro Jay Nedy, los obligó a chocar los guantes, saludo protocolar en el último episodio en peleas de campeonatos. Comenzaron cautelosos, pero el puertorriqueño sabía que ya Vargas no contaba con mucho vigor para continuar y determinado se le fue encima con un sólido gancho de izquierda de su especialidad, que lanzó a Vargas al tapiz para la cuenta de protección de ocho segundos.

 

Al dar el aval el tercer hombre del tinglado para continuar la reyerta, Trinidad volvió a sembrarlo en la lona con el mismo golpe, para otro conteo de ocho segundos.

 

Vargas respondió las señales del árbitro al incorporarse y se le permitió seguir combatiendo, pero esta vez dos torpedos disparados con el brazo derecho lo volvieron a sepultar en la lona, por tercera vez, para declarar ganador por nocaut técnico a Félix «Tito» Trinidad, que terminó con el rostro desfigurado y agotado como jamás se había visto anteriormente en ninguno de sus combates.

 

Los fuegos artificiales en la arena del Hotel Casino Mandalay Bay, ayudaron a celebrar la ruidosa victoria del puertorriqueño, que en declaraciones posteriores en la conferencia de prensa no pudo terminar de explicarse, por que el llanto lo embargó, comprobación de que tuvo la noche de más adversidad a lo largo de su entonces trayecto pugilístico de profesional.

 

A Fernando Vargas, se le condujo de inmediato al hospital hecho añicos, como también quedó su vencedor Félix Trinidad, con dolencia en el ojo derecho que no le controlaba el llanto.

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POSDATA- Félix Trinidad en estos instantes, está determinado a regresar a los tinglados, lo que jamás debió ocurrir. Tuvo dos retiros efímeros y falsos después de ser derrotado por Bernard Hopkins, unificando el cetro de los pesos medianos el 29 de septiembre de 2001 en Nueva York y posteriormente el 14 de mayo de 2005 después de ser eclipsado por Ronald "Winky" Wright.

 

Digo, retiros falsos, porque todo indica que jamás comprendió que perder con dignidad es gaje del oficio profesional del boxeador y en cada revés se despedía de su pueblo Puerto Rico, para dar a conocer su vergüenza deportiva pero, no su realidad de boxeador. Más, prefirieron los fanáticos y seguidores que obtuviera desquites con sus vencedores que alzarse equivocado y decir hasta aquí, en todo apogeo profesional, cuando todos sabíamos que tenía que volver por su juventud y hegemonía pugilística.

 

Hoy, que trata de regresar a las faenas del pugilismo, debiera ser el tiempo preciso de verdadero retiro pudiendo haber ganado veinte millones más de dólares en cuatro años de abandono profesional sin causa justificada que se debe a equivocado asesoramiento profesional.

 

Fernando Vargas, se dio el lujo de permanecer inactivo en el año 2004 y en el 2005 celebró dos combates exitosos contra Raymond Joval y Javier Castillejo. El año pasado 2006 perdió dos combates seguidos por la vía del nocaut contra Shane Mosley.

 

En el presente Fernando Vargas, no puede con su propia cabeza, mucho menos con las botas y guantes de boxear, lo mejor para su propio bien es, que no debiera regresar para reafirmar que ya no puede con el boxeo, está muy golpeado aún siendo muy joven y su modo desordenado de vivir reafirman su pobre capacidad física para continuar en la dura brega del pugilismo.

 

Después, de haberse examinado hasta el agotamiento Trinidad y Fernando Vargas, ninguno de los dos volvieron verse opimos con oponentes notables. Vargas fue congelado tres veces por Oscar de la Hoya y dos veces seguidas por Shane Mosley. Trinidad, superó a William Joppy, perdió contra Bernard Hopkins por nocaut y Ronald "Winky" Wright lo superó abrumadoramente.

…¡Incorporemos al Boxeo!…


El autor es Editor de la Revista Guantes y analista boxístico de HBO en Español. Además, crítico, defensor, narrador de más de mil combates campeoniles, escritor e historiador de boxeo.

Fotos: Archivo de Guantes Magazine y NotiFight.com

Preguntas, Comentarios, Opinión:  romero@notifight.com

Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com o NotiBoxeo.org

 

 

 

 


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