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Redactor : Invitado : Last Updated: Mar 12, 2012 - 8:56:53 PM


¡Golota le explotó los dídimo a Riddick Bowe!
Por Chon Romero, romero@notifight.com
Nov 28, 2007 - 11:47:50 AM

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DOS DESCALIFICACIONES SEGUIDAS A FAVOR DE RIDDICK BOWE, CONDENARON AL POLACO ANDREW GOLOTA, AL FRACASO TOTAL EN EL PUGILISMO UNIVERSAL

 

Comprobó calidad y promisorio futuro pugilístico en dos demostraciones de dominio sobre el ex campeón de todos los pesos Riddick Bowe, pero, su instinto de maldad, o hábito mal infundado, lo frustraron para deshacerse como el alka seltzer. Y, los golpes bajos infligidos a Riddick Bowe, parece haberlo capado desminuyéndole el ímpetu, coraje y su afán por mantener lid en el pugilismo   

 

 

Andrew Golota nació el 5 de enero de 1968 en Varsovia, Polonia. De aficionado se inició a la edad de 13 años y capturó siete campeonatos sin precedentes en Polonia. Ganó medalla de bronce en las Olimpíadas de 1988 en Seúl, Corea del Sur. Después de estos éxitos de aficionado, se mudó a Chicago, Estados Unidos, en 1992. Ingresó al boxeo profesional el 7 de febrero de 1992 en altercado contra Roosevelt Shuler, en Milwaukee, Winsconsin, saliendo airoso por la vía del nocáut en tres episodios.

 

Cobró atención nacional e internacional ganando sus primeros 27 combates y de estos 24 por la vía rápida. El triunfo sobre Samon Pouha, el 16 de mayo de 1995 dio a conocer sus instintos antideportivos mordiéndole la oreja a Samon, acto que destacó la prensa por no ser común en el pugilismo mundial.

 

Su victoria por la vía más convincente en el boxeo, sobre el prospecto Danell Nicholson, entrenado por Emmanuel Steward, lo ubicó para el concurso con grandes en la división madre del pugilismo, obteniendo puesto envidiable en las clasificaciones de las entidades del boxeo y surgió la posibilidad de medirlo contra el dos veces ex campeón Riddick Bowe.

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Riddick Bowe, abrió los ojos por primera vez en Brooklyn, Nueva York, el 10 de agosto de 1967. De aficionado tuvo calificación deportiva de   104 peleas ganadas y 18 derrotas.

 

En 1983 quedó segundo seleccionando el campeón mediano júnior de Estados Unidos. En 1985 fue campeón semipesado júnior y cuatro veces campeón del torneo de los Guantes de Oro.

 

1987 quedó de segundo en los Juegos Panamericanos celebrados en Indianapolis, superado por el cubano Jorge Luis González. Bowe, fue Medallista de plata de las Olimpíadas de 1988 celebradas en Seúl, Corea del Sur, donde fue despachado por Lennox Lewis.

 

Invadió el boxeo profesional el 6 de marzo de 1989 en Reno, Nevada, para convertirse en el primer boxeador que su primera pelea profesional se proyectara por circuito cerrado de televisión, en el mismo programa donde Héctor Camacho se batió contra Greg Haugen, que se vio por el sistema moderno de Circuito Cerrado de Televisión.

 

Después de vencer a talentos de la talla de: Tyrrell Bigg, Bruce Seldon y Pierre Coetzer, obtuvo la oportunidad de discutir la corona de todos los pesos contra Evander Holyfield a quien superó el 13 de noviembre de 1992 en Las Vegas.

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Perdió el cetro mundial contra el mismo rival en su tercera exposición el 6 de noviembre de 1993 en Las Vegas. El tercer pleito lo ganó Bowe, por la vía del nocáut en una batalla fuera de título, ninguno de los dos poseía el cetro mundial de todos los pesos y se celebró el 4 de noviembre de 1995 también en Las Vegas, capital del pugilismo.

 

La empresa promotora Top Rank Inc., conjuntamente con Main Event, Inc., concertaron el cisco, para el 11 de julio de 1996 en Madison Square Garden, de Nueva York.

 

Después, de la derrota por nocáut en ocho capítulos que le propinó Riddick Bowe a Evander Holyfield el 4 de noviembre de 1995 en Las Vegas, se ausentó de los cuadriláteros por 249 días, equivalente a ocho meses y cinco días, por serios problemas familiares que comenzaron una tormenta mental que, terminó en cortes y lamentable divorcio de familia constituida con cinco hijos.

 

Regresó a las faenas del pugilismo el 11 de julio de 1996 contra Andrew Golota en una desavenencia que cobró cobertura nacional e internacional por acto bochornoso antideportivo en que se convirtió el Madison Square Garden, el coliseo más famoso del mundo. Es el motivo principal por el cual incluyo esta rivalidad como pelea memorable, por ser un acontecimiento imborrable en la mente de los que siguen esta disciplina deportiva a nivel mundial.

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El coliseo de la séptima avenida y calle 33 en Manhattan, Nueva York, estaba casi lleno, el polaco Andrew Golota cobró interés por su condición de invicto y por haber ganado sus cinco últimos combate por la vía más convincente del nocáut.

 

Golota, subió al tinglado con 117 días de inactividad, hasta entonces, el más largo de su trayecto profesional, con calificación deportiva de impoluto con 28 combates ganados y 25 de estos por la vía rápida.

 

El ex campeón de todos los pesos Riddick Bowe, hizo su arribo con 249 días ausente en totalidad de todo lo concerniente a boxeo, pesando 252 1/2 libras y media, el peso más alto de toda su trayecto profesional y con palmarés de 38 peleas ganadas un revés con 32 nocáut. El favorito de los apostadores era Riddick Bowe diez a uno, que llamó la atención de los fanáticos que con igual decisión hicieron sus apuestas a su favorito.

 

La bronca se inició después de que el árbitro Wayne Kelly, le rememoró de sus deberes y en especial que siguieran sus mandatos, no golpes bajos y que se protegieran durante los tres minutos de acción.

 

 Al volver a su esquina roja el polaco Golota, recibió instrucciones de su entrenador Lou Duva, para el inicio de la contienda. Bowe, en la esquina azul, también fue advertido por su entrenador Eddie Futch.

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La primera salida al centro del entarimado, el ex campeón Riddick Bowe inició las actividades lanzando su jab que fue contestado con más agilidad y poder por su contrario Golota, que desde el inicio exhibía mejor distancia y trabajó excelente las zonas medias del cuerpo, para regresar Bowe a su rincón, con hematoma en el ojo izquierdo. Episodio de Andrew Golota.

 

En ese primer descanso, en la esquina del polaco se escuchaba en coro : «Estás peleando muy bien, no pierdas la concentración».

 

 En el rincón contrario la voz del veterano de 85 años Eddie Futch, le indicaba a su protegido Bowe : «Usa más el jab y muévete de lado a lado o en laterales y verás que descifrarás su estilo».

 

El segundo llamado al centro del cuadrilátero, la obediencia de Riddick Bowe, lo lanzó determinado a saldar las cuentas del primer acto del combate y se descargaron combinaciones de golpes en combate sin fronteras de igual a igual, que enardeció a inmensa concurrencia, que preveía desafío complicado después de un primer asalto favorable al polaco Andrew Golota.

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Bowe, estrelló golpes potentes, que rápidamente contestó con la misma intención su contrario, para continuarse castigando con seguidillos y ocasionalmente cruces y ganchos con potencia de definición, para ser sorprendidos por la campana que daba por finalizado el asalto.

 

La intervención del árbitro Wayne Kelly fue atinada, y tuvo que recibir el soplo de un derechazo lanzado por el ex campeón Riddick Bowe, que de recibirlo de lleno, estaría obligada la Comisión Atlética de Nueva York, presidida por el ex campeón Floyd Patterson a designar a otro árbitro. Capítulo estrecho a favor de Bowe.

 

En este segundo minuto de descanso, los asesores en el cantón de Golota, le dijeron: «Sube la guardia y muévete, no te quedes de frente, camínalo que se está agotando».

 

Para Bowe las advertencias fueron más halagadoras : «Lo hiciste mucho mejor, síguelo que el gancho lo está mortificando».

 

En el tercer acto el jab del polaco combinado con el cruce de derecha comenzó a trabajar una vez más y los intercambios de golpes preocupantes no faltaron y fue entonces cuando el árbitro detuvo las acciones para llamarle la atención a Andrew Golota, por segunda vez, debido a golpes prohibidos de bajo del cinturón de su rival.

 

Al reanudarse el combate, Bowe penetró a la guardia del polaco y conectó brillante combinación para recibir de contestación un sólido derechazo a la barbilla que reclamó la atención máxima de la concurrencia. Asalto de Golota.

 

En el cuarto asalto la pendencia la dominaba Andrew Golota, con mejor defensiva, distancia y coordinación. Bowe, quiso presionar la bronca y recibió sólido derechazo que lo trastabilló desde el centro del cuadrilátero a las cuerdas, luciendo mal, golota desató bárbaro castigo tratando de terminarlo e incurrió en el error de golpear bajo con solidez, para desplomarse de dolor Riddick Bowe.

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El tercer hombre del cuadrilátero ordenó a los jueces descontar un punto a Golota y le dio cinco minutos al ex campeón Bowe para reponerse, que es el reglamento que aplica la Comisión Atlética de Nueva York, en éstos casos. Al anudarse las hostilidades los cambios de jab volvieron a ser eje del combate, para después terminar en excitante cambio de golpes. Capítulo que terminó empate por el punto que se le restó a Golota.

 

Andrew Golota, perdió la oportunidad de definir la pelea a su favor, al golpear bajo en zonas prohibidas, cuando en eso momento el ex campeón Riddick Bowe estaba a punto de desplomarse.

 

En su esquina le advertían : «Te van a descalificar, concentra tu ofensiva en la parte de arriba del cuerpo, Tú puedes ganar esta pelea, muévete lateralmente».

 

Para el quinto episodio la situación se tornó tensa, Golota salió efectivo con el jab y derechas poderosas que impactaban la cabeza de Bowe. Este quiso contestar la ofensiva y descuidó la guardia para volver impactarlo Andrew Golota con rectos de derecha a la barbilla moviéndose de lado a lado como se lo pidió la dirección de su esquina.

 

Riddick Bowe, andaba muy mal y se pensaba que en cualquier momento se desplomara. En los últimos segundos de este asalto Golota lanzó lo mejor de su repertorio para castigar sin compasión al ex campeón de todos los pesos, que llegó a su esquina con pasos de cangrejo uno para adelante y otro para atrás.

 

Eddie Futch y sus ayudantes en la esquina de Bowe, casi lo bañaron para refrescarlo y le pedían que trabajara el cuerpo, estás urgido de noquearlo, se ha adueñado del espectáculo.

 

Al obedecer el llamado al sexto acto del combate estipulado a doce, Golota recibió a Riddick Bowe con potente combinación y lanzando constantemente el jab. Bowe, estaba lejos de recobrar su estado físico, más bien su rostro tenía la expresión de pedir auxilio.

 

A mediados del asalto el polaco mermó sus lances y Bowe volvió a insistir con el jab, para llegar con buenas combinaciones al rostro de Golota, que respondió con golpe bajo y el árbitro ordenó una vez más restarle un punto en todas las tarjetas de los jueces. El golpe no fue tan fuerte como el anterior pero, también fue amonestado para descalificación de volver a golpear en zonas prohibidas.

 

En el minuto de descanso Bowe casi llorando se quejaba con el árbitro Kelly quien le decía : «Haz tu trabajo que yo cumpliré con el mío». También, pidió el árbitro que le pusieran más cintas adhesivas al guante de la mano izquierda. A estas alturas del combate estaba parejo debido a la substracciones de puntos por los golpes bajos en contra de Andrew Golota.

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Este hábito de golpear ilegal y tácticas extrañas ya se conocían de Andrew Golota, porque en combates anteriores trató de morderle las orejas a Samon Pouha uno de sus oponentes y también aplicando rodillazos.

 

El llamado al séptimo capítulo del combate, Golota esquivaba los mejores golpes lanzados por Riddick Bowe y respondió con sólido golpe bajo que dejó a Bowe en el tapiz bramando como ternero huérfano, obligando al árbitro a descalificarlo y de inmediato algunos que integraban la comitiva de Bowe, se apoderaron del cuadrilátero alguien sacó un teléfono de comunicación corta y le golpeó la cabeza a Andrew Golota que sangraba, la esquina de Golota enfrentó el reto y se inició una estampida en el Madison Square Garden y los combates se hicieron comunes.

 

Los lances de ganchos, cruces de derechas, fajones a quemarropa, lucha, cabezazos, rodillazos, codazos y sillazas, eran comunes en las múltiples reyertas en la planta baja del famoso coliseo deportivo. De igual situación muchos buscando defensas debajo del cuadrilátero y los más veloces quedaron en las gradas más altas del Madison Square Garden en tiempo de escasos minutos y sin la aparición de los oficiales de seguridad ni oficiales de la policía de Nueva York.

 

Lou Duva, entrenador de Golota, tuvo que ser sacado en camilla con dolores en el pecho y lo preocupante era que, ya había sido intervenido de corazón abierto. Los afros americanos peleaban con los polacos en una batalla sin cuartel, ya que como caso insólito no había guardia de seguridad esa noche en el coliseo deportivo más famoso del mundo.

 

En salida aprisa del coliseo se vieron a muchos hombres y mujeres sin zapatos, otros con uno solamente, corbatas mochas, contusiones, nerviosos y otros no dejaban de correr, el ambiente perecía de revolución social y como tal, cualquiera le lanzaba puñetazos a granel sin saberse por qué.

 

Fue un espectáculo vergonzoso que afectó al pugilismo a nivel continental y fue la razón de incluir en esta serie de publicaciones narrativas de combates memorables que les presento por este portal de Internet, los dos combates entre Bowe y Golota, debido a que sus resultados y efectos sicológicos terminaron la proyecciones profesionales de los dos protagonistas de la categoría de todos los pesos.

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Para aprovechar el impacto que creó el combate en los aficionados, se repitió la contienda tres meses después, el 14 de diciembre del mismo año 1996 esta vez, en Atlantic City, con la diferencia de que la batalla fue más competitiva, también el dominio del polaco fue más notable pero, con las mismas características, por los golpes bajos el árbitro Eddie Cotton lo descalificó en el noveno asalto, estando dominando la pendencia como la vez anterior, con la diferencia de que en esta ocasión el orden fue requerido y se mantuvo sin acontecimientos adversos que lamentar, distinto a lo  sucedido en el Madison Square Garden, en Nueva York.

 

GOLOTA CON EL INSTINTO DE MALDAD, LE DETUVO LA PASIÓN POR EL BOXEO A BOWE, PEGÁNDOLE EN LOS COMPAÑONES COMO SI FUERAN PERAS DE PRÁCTICA DE BOXEO Y EL PROPIO ANDREW, QUEDÓ TRAUMATIZADO, OLVIDÁNDOSELE, LOS GOLPES LEGALES Y PROHIBIDOS DEL PUGILISMO

 

Después, de los dos combates que celebraron Riddick Bowe y Andrew Golota en 1996 los dos, se fueron borrando del ambiente pugilístico a tal punto que ambos quedaron siendo asiduos infractores de las leyes y por supuesto continuos problemas con las autoridades de justicia por diversos comportamientos.

 

Desde la última descarga de guantes que le infligió Golota en los testículos a Riddick Bowe, suceso que data el 14 de diciembre de 1996 el oriundo de Brooklyn, Nueva York, se tornó tan tímido y huraño para volverse a calzar los guantes, que no fue hasta el 25 de septiembre de 2004 seis años después, volvió hacer pinitos contra Marcus Rhode.

 

Andrew Golota, después de estas bárbaras acciones se le complicó obtener oportunidades y combates, ya que por su fama que corrió todos los cuadriláteros del mundo, los oponentes exigían protectores de hierro para protegerse del destructor de dídimo.

 

El entonces monarca de todos los pesos Lennox Lewis, al firmar contrato para exponer su diadema contra el temible Golota, exigió usar protector de plástico resistente con almohadillas especiales que dejó al infractor Golota con el rostro mirando para el cielo, en la mesa de negociaciones y claro, por reglamento no se le permitió a Lennox Lewis su petición pero, antes de estampar su firma hizo jurar al polaco Golota, que no usara esa brutal táctica contra él.

 

El día del pleito pugilístico entre ambos el 4 de octubre de 1997 el monarca Lennox Lewis, que siempre fue tan voluntarioso y determinado para exponer su monarcado se notaba extraño en su aposento de espera en el Centro de Convenciones de Atalantic City, la inquietud que presentaba- nos cuenta su entrenador Emmanuel Steward-, no era normal y optó por no preguntarle deduciendo que se debía a las tácticas prohibidas de Andrew Golota, y fue muy inteligente, porque las conclusiones que sacaba Lewis, era que si en vez de golpearlo en los compañón se colgara como para desprender mangos del árbol podría ser fatal.

 

Pues amigos, ese pasado 4 de octubre de 1997 faltando media hora para el inicio del combate que se exhibiría a las diez de la noche por la cadena de los campeones HBO, Lou Duva manager y promotor de Golota y los directivos de HBO, se estaban comiéndose las uñas en danzas de caminatas de un lado a otro, con miles ganas de ir al baño a soltar lo estresado  porque el famoso Andrew Golota se escapó del hotel y nadie sabía donde estaba y el programa en el aire exhibiendo combates preliminares.

 

Llegó, solo faltando exactamente veinticinco minutos para inicios del combate, pálido, asustado y según explicó, todo indicaba que venía de una iglesia de esas que tienen nombre que nadie se acuerda pidiéndole al santo que le permitiera cumplir su promesa en su combate con Lennox Lewis y sabiendo que no podría cumplir y menos creyó que el santo le escuchó la semejante confesión, optó por abordar el tinglado sin calentar ya que no había tiempo y frío lo vistieron y lo condujeron al cumplimiento de sus deberes como niño travieso participando de sacristán en misas dominicales.

 

Para sorpresa de todos los asistente y televidentes Lennox Lewis que mide 6 ’ 5” seis pie y cinco pulgadas de estatura y extensión de brazos privilegiada, al iniciarse el combate puso de inmediato el espacio de una carretera entre él y el famoso golpeador de testículos para descubrirle las intenciones desde millas. Y, ¿qué creen ustedes que hizo Golota para evitar que ese imán que tiene en las manos para golpear en zonas prohibidas no funcionara y a la vez, cumplir con lo acordado con el inglés? No lanzó golpes y dejó que Lennox Lewis lo despachara en menos de un minuto con punición de volados y rectos muy distantes del mañoso boxeador.

 

El ex monarca del mundo Lennox Lewis, como sabemos retirado del pugilismo, jamás celebró triunfo con tanto placer y no precisamente por haber terminado tan rápido y por la vía del nocaut, era el pavor que tenía de vivir los martirios que le impuso Golota a su colega Riddick Bowe a quien Lennox Lewis, le ganó la medalla de oro en disputa en las Olimpíadas celebras en Seúl Corea del Sur en 1988 y en el profesionalismo Bowe se negó a combatir con él, lanzando al cesto de basura la faja emblemática de los pesos pesados del Consejo Mundial de Boxeo en Londres, Inglaterra.

 

En la conferencia de prensa después del combate Lennox Lewis más gracias no le pudo dar a Dios y Andrew Golota, no pudo expresar una palabra sólo contestaba meneando la cabeza como aceptando la situación que se creó en la disciplina del boxeo.

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 Al amanecer el domingo, los Duvas, promotores y manager del polaco querían comprobar dónde estuvo metido Andrew Golota después de escaparse del hotel y el mismo boxeador los dirigió a la capilla donde fue a rezar, con la sorpresa que al santo que le refirió el cuento y al que suplicó lo protegiera del cruel hábito, la efigie se había desprendido de la pared y lo encontraron hecho añicos en el piso, lo que dejó perplejo y mudo al impávido y genial polaco que salió del templo a carrera abierta que ni el recordado atleta estadounidense de pista y campo Carl Lewis lo superaba en velocidad esa madrugada.

 

Así, amigos lectores se fue desvaneciendo Andrew Golota, que pudo haber alcanzado ser monarca de todos los pesos y la prueba está que en las dos pendencias contra   Riddick Bowe superaba ampliamente hasta no poder controlar su deliberada maldad de hacer sentir su ley, golpeando prohibidamente donde ningún hombre es capaz de resistir.

 

Cuando se firmó el combate de Mike Tyson contra Golota para celebrarse el 20 de octubre de 2000 en Detroit, el público pensó que se iban a destrozar y no fue así, porque ambos cobraron respeto de sus tácticas prohibidas en la conferencia de prensa.

 

Ese día, Mike Tyson, tenía la dentadura de oro más brillante que lo usual y con el reflejo de las luces al expresarse, parecía tener una linterna en la boca y con los ojos fijos en Golota, le dio un mordisco a una manzana verde que fue su desayuno y con facilidad la partió en dos, como si se tratara de una pera muy madura y el polaco con disimulo vio la acción y los ojos le quedaron como lámparas de cangrejo.

 

Fue psicología muy apropiada de Tyson, advirtiéndole a Golota las consecuencias de usar tácticas contra él, como diciéndole que recordara lo sucedido a Evander Holyfield a quien le mutiló un cuarto de oreja con los dientes frontales.

 

En su intervención Andrew Golota, fue muy caballeroso reconociendo las virtudes boxísticas de Tyson, y después de cada oración expresada, reclamó la atención de la prensa dando unos saltitos con las piernas separadas como si garrapatas les picaran los testículos y fue ardid del también conductor de camiones cuando no boxea, contestándole el mensaje al devorador de orejas Mike Tyson, considerado el doberman de los tinglados.

 

Posteriormente, Golota perdió oportunidades campeoniles contra los entonces monarcas de todos los pesos Chris Byrd, John Ruiz y Lemon Brewster y todos, antes de legalizar el pleito boxístico con Golota no porfiaron   la paga y muchos menos las reglas pero, sí, exigieron árbitro rígido que le garantizara terminar el cisco sin los compañón pegado como chicles a las piernas que fue promesa hechas a sus esposas antes de aceptar el pleito.  

 

En el presente, el temible Andrew Golota ya no es riesgo para nadie en el pugilismo se ausenta poco a poco, repleto de pecados y remordimientos de los cuadriláteros perdiendo combates para no aplicar su despreciable ley, de romper tomates a granel como si se tratará de la famosa fiesta de los tomates en España.

 

Como tampoco, tratar de prometerle a otro santo y ocurra lo de Atlantic City, por no soportar ni las imágenes, las terribles confecciones y planes que tuvo para imponerse en sus combates el famoso y temible polaco Andrew   Golota, que como especialista de golpes prohibidos, con exactitud de puntería, jamás, falló uno, que ejecutó donde más duele.

 

¡Incorporemos al BOXEO!

 


El autor es Editor de la Revista Guantes y analista boxístico de HBO en Español. Además, crítico, defensor, narrador de más de mil combates campeoniles, escritor e historiador de boxeo.

FOTOS: ARCHIVO GUANTES MAGAZINE AND NOTIFIGHT.COM

Preguntas, Comentarios, Opinión:  romero@notifight.com

Las Opiniones expresadas en esta nota son exclusivas del autor y en ninguna forma representan necesariamente la posición de NotiFight.com o NotiBoxeo.org


 

 


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