CORRESPONSALES
Ivan Ramos
Robert Coster
Ralph Gonzalez
Alejandro Brito
Joel Gonzalez
Gustavo Ampudia P.
Carlos Mario Colmenero
Juan Leonardo Lanz
Manuel Ortega Ponce
Otto Garzon
Gerardo Avila-Planas
Gerardo Gutierrez
Christian Giudice
Juan Carlos Gutierrez
Luis Bello
Herminio Nieves
Jorge Olmos
Luis Valenzuela
Isaac Guerra
Jason Gonzalez
Carlos Nina Gomez
Ricardo Jimenez
Ernesto Castellanos
Alfredo J. Gomez
Jose Rodolfo Castro
German A. Cartaza
Leonardo Duque R.
Rafael Soto
Enrique Yepiz
Lisa Scott
Irichelle Duran
Omar de La Cruz
Raul Saenz
Kevin Bello
Roberto Nuevo
Elisinio Gonzalez
Arturo H. Le Conte
Humberto Gonzalez K.
Oris Lopez
Rosario Nieves
Hector Valenzuela
Pedro Enriquez
Jeff Amorim
TRADUCTOR
Dino Kirten
FOTOGRAFIA
David Martin-Warr
Ariel Ortega
Aquilino Perez
Ramon Cairo
Dalia Duran
Oris Lopez
Carlos Baeza
ALEMANIA
Universum PR
Sauerland PR
FRANCIA
Olivier Montserrat-Robert
Christian Chataignier
Dicen que las comparaciones son odiosas. Y ésta no será la excepción. Sin embargo, aunque sea injusto, las matemáticas imponen un paralelo entre Carlos Monzón y Omar Narváez. El pasado fin de semana, el rey mosca de
la Organización Mundial de Boxeo defendió su faja por decimocuarta vez e igualó el record de defensas para un pugilista argentino, que hasta ese momento ostentaba en soledad el ex monarca mediano. A partir de ello, se inagura en este espacio un duelo virtual entre Carlos Monzón y Omar “El Huracán” Narváez.
Primer round: Conquista del título. Viaja Monzón a Roma, Italia, y contra todos los pronósticos noquea a Nino Benvenutti, campeón mundial mediano AMB y CMB, en la definición más impactante e importante de la historia del boxeo argentino. Narváez, por su parte, se da el lujo de reabrir el Luna Park de Buenos Aires, tras trece años sin actividad pugilistica, con una amplia victoria por puntos sobre el nicaragüense Adonis Rivas, reinante titular OMB mosca. 10-9 claro para Monzón.
El poderoso promotor, y boxeador de medio tiempo, Oscar De
La Hoya dejó de lado la posibilidad de un competitivo desafío final ante Antonio Margarito (acorde con su historial digno de Hall de
la Fama) para montar un desigual pleito frente al ex mosca Manny Pacquiao el próximo 6 de diciembre en el MGM Grand de Las Vegas. Económicamente, basados en una ecuación que mida únicamente ganancias contra riesgos, la decisión es irreprochable para el bolsillo del promotor y principal protagonista. Los ingresos serán de todas maneras millonarios, por la maravillosa maquinaria mediática de Golden Boy Promotions, y la posibilidad de terminar en la lona ante el filipino son escasísimas. Sin embargo, a la hora de evaluar el choque en la faz deportiva, este Goliat vs. David dista mucho de ser lo que el fanático merece a cambio de un alto valor de PPV. Un pequeño Pacquiao, quien dará varios kilos y centímetros de ventaja, deberá batallar con un rival que subirá al ring con todas las chances de ganar. Con todo a su favor, una victoria de De
La Hoya no despertará alabanzas ni de la prensa ni del público. Su triunfo es lo lógico y previsible. Por eso, al igual que en su deslucida prestación contra Steve Forbes, el "Niño de Oro" quedará expuesto al ridículo. Para colmo, con un agravante: Manny Pacquiao sí tendrá hambre de ganar, a diferencia del timorato y conservador "Two pounds".
En el pugilismo actual, con cuatro entidades mundialmente reconocidas y diecisiete categorías, hemos tenido que acostumbrarnos a reconocer a un promedio de 68 campeones mundiales. Sin poder memorizarlos a todos, nos hemos habituado a convivir con ello. Pero ahora también hay que analizar a aquellos titulares interinos, que también son reconocidos por los organismos. ¿Tienen ellos el mismo mérito que el resto de los campeones? Para comenzar con el análisis hay que destacar que el cinturón interino si instauró para las situaciones de lesión o inactividad del campeón. De esta manera, se evitaba el estancamiento de la división y el titular alternativo asumía las responsabilidades del ausente. Una vez reinsertado en la actividad, el campeón mundial debe enfrentarse con su sustituto temporal, para dictaminar quien es el mejor.
Ese es el procedimiento lógico, entendible, aceptable y hasta saludable para la realización de un interinato.
El apoyo de las cadenas televisivas como Azteca TV y Televisa, y especialmente, la competencia entre ambas posibilita el incremento de popularidad del boxeo mexicano. De hecho, este 2008 se busca batir el record de campeonatos mundiales en territorio azteca. Todo esto claro, también es posible por el impulso que aporta el trabajo de los principales promotores como Fernando Beltran, Pepe Gómez, Nacho Huizar, Ricardo Maldonado Jr., entre otros. Justamente Huizar menciona a José Sulaimán como el mentor de esta “resucitación” del pugilismo tricolor: “Ya no creía que Don José iba a convencer a las cadenas a que volvieran a apostar en el boxeo. Él estuvo mucho tiempo trabajando e insistiendo y yo ya había perdido las esperanzas”. Históricamente fue Televisa la encargada de difundir el deporte de los puños en las arenas más populares del Distrito Federal. Sin embargo, la baja calidad de los carteles (fomentada en gran parte por el éxodo de pugilistas a Estados Unidos) motivó la cancelación del contrato anual que tenía el poderoso canal.
Una vez más las quejas y protestas se hicieron oir tras las competencias preliminares del boxeo en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. El polémico e impopular sistema de “conteo de puntos” causa irritación y arruina el espectáculo pugilístico. Aclaro que bautizo al método de la AIBA (Asociación Internacional de Boxeo Amateur) como “conteo de puntos”, ya que rara vez reflejan un real “conteo de golpes”. Se nota claramente que en este sistema olímpico ya no importan el poder de los impactos, la pulcritud técnica, la correcta defensa o la voluntad ofensiva. Lo mejor que puede hacer un pugilista amateur es lanzar indiscriminadamente golpes a la cabeza o, si se nació en un país de rica historia en la AIBA, directamente le bastara con rozar con sus guantes a su oponente. Además se dan grandes injusticas como adjudicar la misma importancia a un golpe que provoca una caída y a un jab intrascendente. O ignorar por completo el castigo al cuerpo. Así, obviamente, siempre se crean suspicacias y se sospecha de la aptitud y honestidad de los jueces. El Comité Olímpico Internacional, con el aval de la AIBA, desde 1996 le han quitado el boxeo (tal como lo conocemos) a los Juegos Olímpicos. En su reemplazo han instaurado una nueva disciplina que utiliza los mismos guantes que el pugilismo.
Muchos son los nombres que se barajan para convertirse en el partenaire de Oscar De
La Hoya es su despedida del boxeo, que se planea para el 6 de diciembre. Obviamente los millones estarán a la orden del día para aquel agraciado que se suba al ring para enfrentar al ¨Golden Boy¨ y son varios los que ya mostraron su interés. Como organizador del evento y protagonista central, el californiano de sangre mexicana buscará lograr la mejor recaudación y, en lo posible, evitará correr riesgos exagerados. Hace un tiempo en el tenis la bella Anna Kournikova era quien más recaudaba en el circuito, aunque nunca ganó un torneo de Grand Slam. En el devaluado boxeo de hoy, el más taquillero es Oscar, quien ganó solamente tres peleas en los últimos cinco años. Obviamente su carisma, su buen porte, su corrección deportiva y sus antecedentes brillantes, le posibilitan facturar millones, más allá del nivel de su oposición. Tras su segunda derrota contra Shane Mosley, el ¨Golden Boy¨ únicamente pudo adjudicarse una deslucida decisión sobre Felix Sturm, un aburrido triunfo sobre el pequeño Steve Forbes y un nocaut técnico sobre Ricardo Mayorga, en su última prestación notable.
A partir del 9 de agosto el boxeo tendrá su lugar nuevamente en los Juegos Olímpicos, como sucede de manera histórica y como corresponde en un evento donde se encuentran los deportes más importantes y populares. Será en el Gimnasio de los Trabajadores de Beijing donde se darán cita los mejores pugilistas amateurs del planeta. Si bien desde 1992 las cuestionables máquinas de contar golpes le quitaron espectacularidad a al certamen olímpico, esta convocatoria permite observar a quienes serán las figuras del boxeo rentado del futuro. El sistema depende de la capacidad (y honestidad) de los jueces que deben apretar el bendito botón de manera correcta y con rapidez (tienen hasta un segundo para hacer valedero el impacto). Con el afán de sumar puntos, los boxeadores no se dedican a pelear, sino que simplemente lanzan puñetazos a la cabeza, ya que históricamente el castigo al cuerpo nunca fue bien
premiado.
Sin dudas todos los fanáticos boxísticos del planeta se paralizarán este sábado por la noche cuando en el MGM Grand de Las Vegas se enfrenten Miguel Cotto y Antonio Margarito por la corona universal welter de
la Asociación Mundial de Boxeo. Es la pelea que todos esperaban, con dos pugilistas encumbrados en el máximo nivel, con posibilidades de triunfo para ambos y con el condimento extra del duelo histórico México-Puerto Rico. Por estas horas ambos campamentos deben tener decidido sus planes de pelea. Y hay que recalcar el plural: en este estrato de competencia no se puede carecer de una o más estrategias alternativas. Cuando suene la campana es sabido que Cotto buscará castigar al cuerpo para minar la resistencia del azteca, tal como lo hace en todas sus presentaciones. El boricua, en la actualidad, es el pugilista que mejor trabaja en los planos bajos. Ahora, el ataque de Cotto tendrá que ser cuidadoso de los golpes ascendentes del tijuanense, quien seguramente saldrá a buscar la batalla (al menos eso se desprende de sus declaraciones).
Una vez más, como tantas veces en la historia moderna del boxeo, el apellido Chávez dominó la escena boxística de un fin de semana. En este caso no fue el gran JC quien generó miles de líneas en los periódicos, sino que fue su hijo Julio César Chávez Carrasco, quien dividió al público mexicano entre admiradores y detractores. Si bien se alzó con una victoria que las matemáticas avalaban (y que debió ser unánime), Julito volvió a demostrar falencias que presagian que una chance mundialista para él sería apresurada y netamente inmerecida. Su triunfo sobre Vanda no es suficiente para ameritar un choque contra Sergio Mora o cualquier otro campeón mundial, ya que además de tener serias dificultades para terminar el combate, todavía Chávez Jr. no superó ninguna prueba de nivel para acceder a una oportunidad ecuménica.
Su lista de oponentes no destaca a ningún boxeador, a excepción quizás de José Celaya, a quien venció en una de sus mejores actuaciones.
El boxeo actual necesita día a día crecer en seriedad y en credibilidad. Por eso sería saludable que el espectador que paga una entrada o un servicio de televisión para ver un combate, al final del mismo pueda saber quien ganó y quien perdió. Parece una obviedad, pero lamentablemente no lo es. Un árbitro, como cualquier ser humano, está expuesto a equivocarse y ese error puede decidir un resultado injusto. Pero hasta el día que los robots puedan dirigir una pelea, es lo que hay. Lo único que queda por hacer mientras tanto es brindar herramientas tecnológicas para evitar esos yerros. El cambio de fallo una vez culminado el combate solamente brinda confusión e incertidumbre. El público mira un resultado y, a la semana, a los días o cuando enciende la radio afuera del estadio se entera de que vio otra cosa, que el resultado de la pelea fue modificado. Incluso se puede sentir estafado porque su festejo o su tristeza fue en vano. Aquí no se discute sobre la justicia de las decisiones, sino el momento adecuado para hacerlo. Es cierto que Humberto “La Zorrita” Soto no merecía ser descalificado ante Francisco Lorenzo y que Kendall Holt cabeceó a Ricardo “Mochuelo” Torres antes de noquearlo. Sería necio negar eso. Pero lo ideal es que la decisión correcta llegue antes del fallo original y oficial y no después en una oficina.
En una nueva demostración de su talento Manny “Pacman” Pacquiao sumó su cuarta corona mundialista y se afirma como el mejor pugilista del momento, el más espectacular, el más taquillero y al que todos quieren enfrentar. Haciendo honor al videojuego que le sirve de apodo, el “Pacman” sigue sumando puntos y los fantasmas que buscan derrotarlo se deben volver a su “casa” completamente vencidos. Al igual que el pequeño personaje amarillo de origen japonés, Pacquiao ya arrasó con todo lo que se puso en su camino y ya ha pasado exitosamente de nivel en cuatro oportunidades: como mosca, súper gallo, súper pluma y ligero. En esta nueva pantalla en la que le toca jugar, las 135 libras, son varios los que se candidatean para ser el fantasma que intente ponerle fin al “comecocos” filipino. El primer rival que surge a la mente es Juan Manuel Márquez, porque si bien Pacquiao lo venció en las tarjetas en una oportunidad y en la anterior empataron, el duelo entre ambos no está cerrado y ambas decisiones fueron controversiales.
La credibilidad en los fallos es uno de los objetivos principales que tienen los organismos internacionales, que buscan permanentemente alternativas innovadoras
para mejorar el nivel de las decisiones. Las controversias siempre existirán en combates cerrados y esa discusión es un alimento para la sana polémica del boxeo. El problema es cuando surgen los escándalos y los legítimos ganadores son despojados por los encargados de impartir justicia desde tres costados del ring. Este es un problema que los organismos positivamente buscan combatir, pero en vez de aportar claridad y unificación en los criterios de los jueces, lo único que intentan es buscar métodos milagrosos que encausen o disimulen la capacidad de los encargados de fallar las peleas. Mucho se habla de los distintos sistemas de puntuación (medio punto, margen ampliado, etc.) o se buscar abrir al público las tarjetas parciales, pero poco se discute sobre el criterio a aplicar por la terna de oficiales. Un round cerrado visto del mismo lugar por un estadounidense, un panameño y un japonés, suele ser calificado de manera completamente distinta.
Aunque suena poco creíble el retiro de Floyd Mayweather, a los 31 años y con millones de dólares por delante para ganar, es interesante analizar quien ocupará el ahora vacante trono de mejor libra por libra del planeta.
El filipino Manny Pacquiao, el galés Joe Calzaghe y el boricua Miguel Ángel Cotto son los príncipes con más méritos para postularse como sucesores del “supuestamente retirado” rey. Todos ellos tienen méritos suficientes para reclamar la corona del máximo reconocimiento. Si hay que guiarse por las matemáticas, Calzaghe toma ventaja. Su reinado ya lleva 10 años y ocho meses y ha refrendado su corona de la Organización Mundial de Boxeo en 21 oportunidades. Además añadió las fajas del CMB y la AMB, como en su momento lo había hecho con la versión FIB. Sin embargo, la gran contra que tiene el galés es que en su división no abundan las estrellas y recién en los últimos años ha subido su nivel de oposición, el cuál era bastante cuestionable en sus comienzos como campeón. 11/06/2008 11:59
A la hora de evaluar el prestigio de los organismos mundiales es habitual fijarse quienes son los campeones para calcular el valor de sus cinturones. Ellos son los máximos referentes de la entidad y los que reciben el reconocimiento como los mejores del mundo.
Por eso, quienes realmente desean trascender y dejar su marca en la historia del boxeo, buscan una oportunidad por las cuatro coronas más importantes y descartan los otros títulos de papel que se ofrecen por el simple pago de una sanción. Es entonces compromiso de los máximos dirigentes mantener el nivel de sus campeones a través del respeto por la calidad de sus retadores. En octubre último, el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Suliamán pidió disculpas públicamente porque su entidad le dio una chance mundialista al francés Franck Gorjux frente a Cristian Mijares. ¨Oponentes como el francés denigran al organismo¨, reconoció el mandamás mexicano en un verdadero acto de sinceridad y arrepentimiento, para luego afirmar de manera lapidaria: ¨Gorjux no le sirvió ni de costal a Mijares¨. El reconocimiento del error habla de una enorme honestidad de gestión. Pero no basta con aceptar las equivocaciones, sino que hay que lograr que no se repitan. Y esto es extensivo a las cuatro entidades más importantes.
“Ese muchacho va a ser campeón del mundo…”. ¿Cuántas veces escuchamos esa expresión a la salida de una jornada boxística? En la mayoría de los casos, el vaticinio queda perdido en el aire y el pugilista halagado posiblemente termina en peleas de cuatro asaltos.
Ahora, si la frase usted la escucha tras el festival “KO a las Drogas” que se realizará el sábado 7 de junio en San Juan de los Moros, Venezuela, deberá prestar mayor atención: De las 17 ediciones realizadas ya han surgido
24 campeones mundiales. O sea que en promedio, en cada edición de este evento benéfico hay al menos un futuro fenómeno del boxeo mundial.El “KO a las Drogas” fue creado por
la Asociación Mundial de Boxeo en 1993 para colaborar en la lucha contra el flagelo que ataca especialmente a la juventud. Además, deportivamente, la idea fue brindar una vitrina para que los ojos del mundo recaigan sobre las jóvenes promesas. Al ser un evento benéfico todos brindan su colaboración: los manejadores se hacen cargo de las bolsas de sus propios peleadores,
la AMB sanciona los títulos sin cobrar aranceles y hasta las autoridades se costean sus propios gastos de traslado a fin de contribuir en la causa. A partir de allí, lo recaudado es destinado a fines altruistas.
Después de 10 años, la división súper mosca vuelve a tener un campeón unificado. Se trata de Cristian Mijares, quien de esta manera ya se afirma como uno de los mejores pugilistas de la joven historia de las
115 libras.
“El Diamante” de Gómez Durango, México, volvió a mostrar ante su gente su depurada línea boxística, la cual fue acompañada por un gran desplazamiento de piernas y una precisión científica, para finalmente derrotar por puntos al venezolano Alexander Muñoz el pasado sábado. En un fallo insólitamente dividido, el mexicano ratificó su condición de campeón en el Consejo Mundial de Boxeo y añadió la faja negra y dorada de
la Asociación Mundial de Boxeo. Pero al gran mérito del boxeador, hay que sumarle el excelente plan estratégico trazado por sus entrenadores y tíos Vicente y Ricardo Mijares, del cual seguramente también fue partícipe su manejador Nacho Huizar. Mijares le permitió avanzar a Muñoz en los primeros rounds. Pero especialmente lo dejó lanzar golpes y, principalmente, lo obligó a errarlos.
El boxeo latinoamericano llegó en
2007 a su mayor marca en la última década en lo que respecta a la cantidad de peleas mundialistas y durante este año hay buenas perspectivas para repetir o incluso incrementar esa cifra.
El año pasado fueron 19 los combates titulares, siempre reconociendo a las entidades más importantes, como es costumbre en NotiFight.com. Para una estadística semejante hay que remontarse a 1998, durante el cual se efectuaron 20 combates con algún cinturón universal en juego. El fenómeno se explica en gran parte por el despertar que experimenta el boxeo mexicano, que registró una marca espectacular de 9 pleitos ecuménicos entre enero y diciembre últimos. Pero lo más sorprendente, y auspicioso, es que este año ya se organizaron 3 campeonatos mundiales y hay pactados otros 6 más, por lo que seguramente de aquí a fin de año la estadística tricolor se incrementará. El pugilismo azteca no vive más de 10 peleas mundialistas en un año desde 1992, en pleno auge de la dinastía del gran Julio César Chávez. Ojalá pueda superarse antes de diciembre.
13/05/2008 10:49
Redactor
Omar Narváez, abanderado del Boxeo Argentino Otra temporada se cierra para el boxeo en
la Argentina, siendo una vez más el país con mayor actividad en Sudamérica. Pero la cantidad no es igual a la calidad.
Los espectáculos que se brindan sábado a sábado no captan debidamente la atención de los aficionados, a pesar de que hay boxeadores talentosos para observar. Lo mejor de 2007 estuvo sin dudas en los puños de Omar Narváez, el pequeño gigante que tiene un reinado cada vez más sólido en los moscas, con la corona de
la Organización Mundial de Boxeo que ya refrendó once veces. Ojalá en 2008 encuentre la ansiada pelea unificatoria que tanto necesita para demostrarle al mundo su real valía. Juan Carlos “Cotón” Revecoestuvo cerca de disputarle el liderazgo al chubutense, pero resignó su corona minimosca de
la Asociación Mundial de Boxeo en Francia ante Brahim Asloum, donde pagó caro su inexperiencia y juventud.
27/12/2007 11:22
Redactor
Los campeones que Estados Unidos no ve... En otros tiempos del boxeo toda la actividad se centraba en Estados Unidos, e incluso era bastante difícil que otra ciudad fuera de Nueva York o Las Vegas albergara un campeonato mundial.
Con la aparición de las entidades mundialistas, los chances para los pugilistas de otros países se ampliaron y, para los que piensan que todo pasa por el país del norte, hay que decirles que más de la mitad de los campeones mundiales actuales pelearon solamente dos o menos veces en Estados Unidos. Muchos contestarán que “los mejores” pelean siempre en algunos de los 50 estados de
la Unión Americana, lo cual es parcialmente cierto, porque Floyd Mayweather, Miguel Cotto y Manny Pacquiao, y otras megaestrellas pelean allí. Pero otra de las grandes figuras del boxeo, como Joe Calzaghe, nunca cruzó el Océano Atlántico para pelear ante el público norteamericano. Tampoco lo hicieron Wladimir Sidorenko, Chris John, Sergiy Dzinziruk, Takefumi Sakata, Omar Andrés Narváez, Arthur Abraham, Firat Arslan, Gavin Rees, Enzo Maccarinelli, Stipe Drews, Anthony Mundine, Hozumi Hasegawa, Alex Arthur, Yutaka Niida, Oleydong Sithsamerchai, Daisuke Naito, Florante Condes, Donnie Nietes ni Juan Carlos Reveco.
07/12/2007 11:02